El 2 de marzo Univision estrenó Mi rival, la nueva apuesta de Televisa, que llegará a México el próximo 20 de abril. Alejandra Barros, Ela Velden y Sebastián Rulli protagonizan esta historia, basada en la radionovela Cuando la rival es una hija, de Inés Rodena.
Una vez visto el primer capítulo, no tengo muy claro qué deciros de esta propuesta. Es como si Televisa quisiera volver a lo clásico con una historia que intenta tomar entidad propia, pero que deja al espectador un tanto indiferente al término del primer capítulo.
¿El motivo? No hay uno solo, sino un popurrí de causas. Quizás la más importante sea que esta telenovela se titula Mi rival pero bien podría titularse Renato. La historia se vuelca demasiado en el protagonista, hasta el punto de arrancar tiempo atrás en la Ciudad de México, cuando Renato era un niño y fue captado por una pandilla de maleantes. No digo que no sea necesario contar la historia del protagonista, pero sí que quizás no venga al caso hacerlo en el primer capítulo.
Este primer motivo se encadena con otro: poco o nada sabemos de Paloma, la protagonista, y tampoco qué la llevó a casarse siendo poco más que una adolescente con un señor que le saca veinticinco años. Bárbara, la tercera en discordia, aparece en la recta final del capítulo, sin que se nos dé la más mínima información sobre ella.
Todo lo anterior conecta con la segunda causa: el primer capítulo presenta mucho a un personaje y menos a otros. También incluye unos cuantos secundarios que no se sabe de dónde salen ni a dónde van. Al final ello se traduce en una impresión un tanto caótica para el espectador, poco ajustada a lo que se espera de un primer capítulo.
El trabajo de casting compensa un poco lo anterior. Alejandra Barros está estupenda. Lo mismo cabe decir de Ela Velden, pese a que aparece poquito. Sebastián Rulli no desentona, aunque pienso que quien se va a llevar la telenovela va a ser Arturo Peniche, el villano de la historia. También me ha gustado mucho Marco Treviño, que interpreta al marido de la protagonista.
Los cincuenta minutos que dura no se hacen pesados, pero no porque la trama avance, ya que solo ocurre un acontecimiento destacado, sino por la estética. La idea de volver a lo clásico se traslada al plano visual con un montón de haciendas exuberantes, un protagonista que luce en varias escenas el traje de charro, y unos personajes femeninos que visten como si estuvieran en el lejano oeste. Ni un móvil ni un coche actual ni nada que evoque a 2026 se dejan ver en el primer capítulo, ambientado casi en su totalidad en época contemporánea. No dejo de pensar por qué no se animarían a hacerla de época, si lo que querían era darle el sabor clásico. Hubiera sido formidable ambientarla hace, por ejemplo, medio siglo. Eso sí, la realización es sublime y se apuesta por exteriores a lo bestia. De hecho, apenas han utilizado decorados para este arranque. Nada que objetar a la musicalización ni a la entrada, con un tema musical muy bonito, Sin despedida, interpretado por Carlos Rivera.
Perla Farías y el mismo equipo con el que trabajó para Telemundo se encuentran detrás de esta adaptación. Solo por ellos, que hicieron grandes telenovelas, me animaría a ver Mi rival.
De momento, en Estados Unidos aguanta el tipo, aunque sin los números de Doménica Montero, su predecesora.
A ver qué tal le va en México.






Comentarios