Como sabéis, estoy viendo Tierra de pasiones, coincidiendo con su vigésimo aniversario. Llevaba tiempo sin ver una telenovela rodada hace años y al hilo de esta experiencia me han surgido unas cuantas reflexiones que he trasladado a otras tantas pautas para todo aquel que quiera hacer algo parecido. Porque, aunque parezca que sí, no es lo mismo ver una telenovela actual que una que tiene unos cuantos años.
1) El tiempo cambia las cosas; las cosas cambian con el tiempo
Para ver una telenovela rodada hace muchos años es necesario ponerse las gafas del año en el que fue rodada. La sociedad cambia y aspectos en los que antes no reparábamos pueden extrañarnos si la vemos con las gafas del presente. El cambio se traslada también al contexto. Así, por ejemplo, don Chema hace menciones a los Jonas Brothers, a Bush y a un sinfín de personajes del contexto inmediato de la telenovela que hoy forman parte de un pasado colectivo, por así llamarlo.
2) Los guiones de antes no son los de ahora
La industria audiovisual se rige ahora por la rapidez. Todo tiene que ser lo más inmediato posible y estar lleno de giros de guion para mantener la atención de un espectador atraído por innumerables estímulos, tanto el panorama audiovisual como fuera de él. Por eso se habla de una boda en el capítulo 40 y no se llega a celebrar hasta el 110. También en este sentido es necesario ponerse las gafas del año en cuestión.
3) Antes había muchos más personajes
Conectado con lo anterior está este hecho: las telenovelas de hace unos años tenían un elenco interminable, con multitud de tramas secundarias. Formaba parte del canon de la época. El peso argumental no podía recaer única y exclusivamente en los protagonistas y su entorno más inmediato.
4) Prepárate para alargues
Si una telenovela funcionaba, se alargaba. No se hacían segundas y posteriores temporadas, sino que desde el propio guion se alargaba hasta lo que hiciera falta. Nuevos personajes, nuevos trances narrativos y todo lo que se necesitase para cumplir con las exigencias de la productora, que no del público. Muchas veces el espectador prefería cien capítulos sin alargues que doscientos plagados de contenido añadido, muchas veces incorporado sobre la marcha.
5) La calidad de imagen y sonido era otra
Nos hemos acostumbrado a las altísimas definiciones y puede resultar extraño encontrarse con una telenovela grabada en 4:3 y con un sonido de aquella manera. Mejor eso que una telenovela reacondicionada, esas que con las nuevas tecnologías se intentan equiparar visual y auditivamente a las actuales, a veces con resultados dudosos.
6) Disfrútala… y enjuíciala, pero lo justo
Si sigues estas pautas, disfrutarás de esa telenovela con unos años encima, que quisiste haber visto y no viste, como fue, en mi caso, Tierra de pasiones. Critica, reflexiona, dale vueltas... pero no te quites nunca las gafas de su época.

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