El 7 de julio Telemundo estrenó la que, todo apunta, será la décima y última temporada de El Señor de los Cielos. Rafael Amaya vuelve convertido en Aurelio Casillas, tras manifestar su intención de abandonar la historia hace justo dos años, cuando terminó la novena temporada y se comenzó a preparar Dinastía Casillas, la secuela, para mí totalmente innecesaria.
Como seguidor de esta historia, he visto el primer capítulo. Y lo he visto con cierta curiosidad, ya que el propio Amaya declaró, en una entrevista, que la décima temporada iba a ser una cosa y Dinastía Casillas era otra. El protagonista y productor ejecutivo no estuvo del todo acertado: la décima temporada bebe de la secuela y toma a algunos personajes, como el general Cifuentes o Lucy.
El arranque de esta nueva tanda de capítulos es, cuanto menos, confuso. Sí, los seguidores sabemos cómo acabó la novena temporada. Y que, según la secuela, Aurelio y Rutila fueron capturados y desaparecidos por el general Cifuentes. Por eso choca ver a Aurelio reaparecer haciendo ¿meditación? ¿artes marciales? ¿un poco de las dos cosas? en medio de la naturaleza, con un maestro que lo guía física y espiritualmente. No lo vi venir, lo siento. Curiosamente vuelve a hacer tiro con arco, igual que hace cuatro temporadas, cuando pasó un tiempo desaparecido. Sin embargo, Rutila permanece secuestrada por Cifuentes. Y Diana, sin Paco y sin nada que la asocie a ese pasado romántico que tuvo en la secuela. Tampoco hay mención alguna a Chacorta. Me temo que se va a hacer como si no hubiera existido ese regreso del personaje de Raúl Méndez, quien ya anunció que no sigue en El Señor de los Cielos.
No solo Rafael Amaya está de vuelta, también Luis Zelkowicz, el creador de esta historia. De sobra son conocidas sus habilidosas manos para sacar adelante la historia y deshacer los entuertos creados por el equipo de guionistas de Dinastía Casillas. El propio Zelkowicz comandó una secuela, El Chema, y otra no oficial, la séptima temporada de El Señor de los Cielos, sin Rafael Amaya, pero centrada en la familia Casillas, en aquel entonces liderada por Amado, el mediohermano de Casillas al que dio vida Matías Novoa.
El ritmo del primer capítulo es bueno y tiene un giro potentísimo que parece poner fin a la vida de uno de los personajes principales de esta historia, cuyo intérprete ha confirmado que tampoco sigue. Y tiene un plus muy interesante, poco habitual en El Señor de los Cielos: el juego de los recuerdos. Aurelio recuerda muchísimas cosas en este arranque e invita al espectador a hacerlo con él. No en vano, son trece años de Las aventuras y desventuras de Aurelio Casillas, que es el sobrenombre cariñoso que le puse, hace más de una década, a esta historia.
Veré esta décima temporada cuando esté un poco más avanzada. Tengo ganas de reencontrarme con Sandra Echeverría, uno de los fichajes de estos nuevos capítulos. También me genera muchísima curiosidad saber cómo terminará todo esto y si será un final definitivo de verdad, o no. El reto que tienen por delante los guionistas es brutal, ya que nunca es fácil cerrar una historia que se prolonga tanto en el tiempo.



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