MIS DESVARÍOS: El caso Gaitán-RCN, o hasta dónde llega la propiedad intelectual

Las hijas de Fernando Gaitán, Ana María y Luisa, demandaron a RCN hace unos meses por los derechos patrimoniales de autor de varias de las telenovelas escritas por su padre: Yo soy Betty, la fea; Hasta que la plata nos separe, Café con aroma de mujer; Todos los novios de Laura; Que no muera el amor, y María de los Guardias.
La noticia trascendió hace unos días y da para reflexionar. En la demanda, entre otras cuestiones, las hijas critican que RCN siga explotando los títulos de su padre en otras ventanas, como las plataformas, algo sobre lo que él no se llegó a pronunciar en vida. Gaitán murió en 2019, cuando las plataformas aún no habían estrechado lazos con el género.


Las herederas del popular guionista colombiano critican que RCN nunca reflejó "en ninguno de los contratos" la "cesión de derechos patrimoniales" a favor de Gaitán o sus descendientes. Sí que, en el caso de Yo soy Betty la fea, el contrato no permitía exhibir la telenovela más allá de la televisión. Sin embargo, al poco de fallecer su creador, se anunció Betty, la fea: la historia continúa, una secuela producida por RCN para Amazon Prime Video. "No quería que le movieran su obra", explicaba una de sus hijas, que confirma lo que muchos sospechábamos: ni tan siquiera les informaron de la continuación. Los intereses comerciales de la cadena y de uno de los productores de la continuación, el actor Jorge Enrique Abello, parecen haber sido las causas de esa continuación, que Fernando Gaitán no hubiera autorizado en vida.
En 2023, cuando se estrenó la continuación, dediqué un desvarío a reflexionar sobre lo poco ético que era continuar una historia creada por una persona fallecida. Me mantengo en mi opinión. Sean como hayan sido las cosas, no es ético reabrir una historia cerrada sin contar con el consentimiento de su creador o, en este caso, haber informado a sus herederos. Por decencia, más que nada. Por respeto.
Las hijas del malogrado guionista esperan una condena ejemplar a RCN. Sinceramente, yo también. Puede ser muy interesante que la justicia empiece a fijar límites sobre la amplísima propiedad intelectual y acote qué se puede hacer y qué no con la obra de una persona fallecida que no ha prestado ningún consentimiento y, en vida, se llegó a manifestar en contra de la continuación. Quizás sea hora de empezar a incluir la propiedad intelectual en los testamentos, igual que se incluyen otros tipos de propiedades. No sé, pero se abre un escenario judicial de lo más interesante. La demanda ha sido admitida a trámite y será un juez colombiano quien dirima tan controvertido asunto.

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