Muy a menudo el género nos sorprende con decisiones que son difíciles de ver y entender. Es el caso de lo ocurrido este año con Sin senos sí hay paraíso, que afronta una cuarta temporada sin tener en cuenta El final del paraíso y con la vuelta de actores y actrices que abandonaron la historia hace tiempo.
Fue sorprendente la decisión de Telemundo de reabrir la saga Sin senos pero más aún lo fue conocer, de primera mano, quiénes son los seguidores actuales de esta historia. Agarraos, que esto no lo visteis venir. Yo, tampoco.
Hace unos días, por razones que ahora mismo no recuerdo, mencioné las telenovelas en un 4º de la ESO de los dos que tengo este año. Cabe señalar que este, mi 4º B, es un grupo muy heterogéneo, con cuatro alumnos cubanos, uno salvadoreño, una venezolana, una colombiana, una brasileña, una saharaui y una polaca. De hecho, una mitad del grupo son españoles, en tanto la otra, como podéis calcular, no. El caso es que al mencionar la palabra telenovela lo primero que se les pasó por la cabeza, a un chico y a una chica cubana, fue Sin senos sí hay paraíso. Me quedé a cuadros. Conocían la historia de pe a pa. Ellos y el resto de alumnos y alumnas con raíces al otro lado del charco. Obsérvese que ninguno de ellos es estadounidense, el público más inmediato de Telemundo. Sabían, de hecho, que están preparando una nueva temporada.
No pude evitar preguntarles cómo controlan tanto de una historia que empezó a emitirse en 2016, cuando apenas tenían seis o siete años. La respuesta fue que la seguían por internet en sus casas y que ellos y ellas acabaron enganchándose. Nada de La Reina del Flow, que es la que más tirón suele tener entre los adolescentes españoles. Nada de La Rosa de Guadalupe, que el año pasado también pegó fuerte. Lo que se lleva es Sin senos sí hay paraíso, al menos en este grupo, con estos alumnos y alumnas. Viendo las ganas que tienen de una nueva temporada, es evidente por qué Telemundo se ha lanzado a producirla: saben que tienen un público fiel. Este grupo es una buena muestra de ello. También de que, en contra de lo que se piensa, las telenovelas aún despiertan interés entre los más jóvenes.

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