Telemundo Studios vuelve a intentarlo con el género policiaco. El 17 de febrero, hace casi un mes, estrenaba Lobo, morir matando, su nueva telenovela a medio camino entre el thriller y lo detectivesco. Arap Bethke y Fátima Molina protagonizan esta historia creada por Indira Páez a partir de la novela Morir matando (2022), de F.G. Haghenbeck.
Lobo, morir matando arranca con un primer capítulo que se acerca a la hora de duración, algo cada vez menos habitual en el género. El comienzo es confuso: Lobo rescata de lo que parece un secuestro a una mujer. Esa mujer es Miranda (Angélica Celaya). En la siguiente escena, Miranda aparece en su casa recordando a Lobo y temiendo por su vida y la de su esposo, interpretado por Rafael Novoa.
A partir de ahí, la historia se construye poco a poco, al tiempo que se configuran los personajes principales. Así, no tardamos en saber que Lobo es un antiguo agente de la Policía que ahora opera por libre, pero que es un tipo excelente. Tampoco tardamos en conocer a Antonia (Fátima Molina), una agente que se ha metido en las fuerzas de seguridad para recabar pruebas que permitan a su padre, Eugenio (Gabriel Porras), salir de la cárcel, lugar donde Lobo lo metió tiempo atrás. En paralelo a todo ello, se confirman los trágicos temores de Miranda, pues ella y su esposo son asesinados por los hombres de un peligroso delincuente, El Azufrero, al que da vida Eduardo Yáñez. La hija del matrimonio logra huir gracias a Berta, su nana, interpretada por Gabriela Roel. Y en esa huída, tal y como lo había previsto Miranda, se encontrarán con Lobo.
El arranque de esta historia, cuyos primeros minutos os dejo por aquí arriba, es trepidante y para nada se hace pesada esa casi hora de duración. Es una gozada el casting que se han marcado, con Arap como protagonista, él, que tan bien se le dan este tipo de personajes, y un elenco de primera en el que se agradece volver a ver a Gabriel Porras y a Ofelia Medina como el padre y la abuela de la protagonista. Promete Eduardo Yáñez con uno de esos villanos en los que se ha curtido en los últimos tiempos, gracias a Telemundo.
La realización tiene el sello de Telemundo y un presupuesto bastante abultado, a juzgar por el despliegue de medios técnicos y humanos que se lleva a cabo en este arranque. Es una telenovela que entra por la vista y se disfruta mucho, incluso con las transiciones tan aceleradas que manejan entre las diferentes escenas. La musicalización merece también un comentario positivo, con soundtracks que ponen en tensión al espectador desde los primeros minutos.
En Estados Unidos va tirando, sin las audiencias de Dinastía Casillas, su predecesora, pero sin que por ahora haya sido trasladada de horario ni recortada. Me ha sorprendido muy gratamente, la verdad. Pensaba verla y el primer capítulo reafirma mis intenciones. Imagino que lo haré en verano u otoño. Si alguien la lleva al día, que se anime a contar qué le va pareciendo. Cabe comentar que no hice este primer vistazo antes porque me costó muchísimo encontrarla online. Confío en que no desaparezcan los capítulos.



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