domingo, 8 de junio de 2014

SUI GENERIS: Las telenovelas juveniles

Las telenovelas juveniles aparecieron con un único fin: ‘enganchar’, atraer al género a toda aquella juventud que en la mayor parte de los casos pasaba de las telenovelas estilo melodrama clásico que se emitían en los años 80.
La primera telenovela juvenil (o al menos enfocada a un público claramente juvenil fue “Quinceañera”, una telenovela producida por Carla Estrada para Televisa en 1987 y protagonizada por las entonces jóvenes Adela Noriega y Thalía.
El éxito de la telenovela, que se basaba, actualizándola, en una película del año 1960, fue tal que a partir de ahí y hasta fechas recientes Televisa no paró de producir telenovelas juveniles. Las más destacadas fueron: “Agujetas de color de rosa”, “Clase 406”, “Código postal”, “Confidente de secundaria” y “Rebelde”. Todas ellas tuvieron en común no solo el dirigirse a un público mayormente juvenil sino también la música, ya fuera a través de una buena banda sonora, cargada de canciones que atrajesen a los jóvenes o a través de grupos de cantantes formados por actores de la telenovela que sacaban sus propios discos, como ocurriese en “Rebelde”. Igualmente muchas sirvieron para lanzar al estrellato a actores y/o cantantes hasta entonces desconocidos para el gran público.
La última telenovela juvenil-musical producida por Televisa fue “Miss XV”, remake de “Quinceañera”, que tuvo bastante éxito en México pese a no transmitirse por el Canal de las Estrellas, que es en el que se emiten las telenovelas.
Paralelamente, Cadena 3 de México, en colaboración con Argos, probó suerte en este subgénero con una telenovela juvenil (más centrada en contar realidades que en contar una historia idílica, como ocurría en muchas de Televisa) llamada “Bienvenida realidad” (2011).
Lo mismo ocurrió con MTV México, que produjo en 2012 “Último año”, también con buenas críticas y una buena aceptación por parte del público.
Azteca no llegó a probar suerte en este campo y Telemundo lo hizo, sin éxito, con “Niños ricos, pobres padres” y “Relaciones peligrosas”.
En Colombia este subgénero se comenzó a ver a partir de 2006, con la versión nacional de la argentina “Floricienta”. A esta siguieron otras historias como “A mano limpia”, “Isa TKM” o, más recientemente y producidas por MTV en colaboración con Sony Pictures, “Niñas mal” y “Popland!”.
En Argentina también tienen una buena tradición en lo que a telenovelas juveniles se refiere. La primera destacada es “Chiquititas”, que se emitió desde 1995 hasta 2001, acabando con 1017 capítulos… ¡Ahí es nada! Le siguieron, hasta el presente, decenas de telenovelas juveniles, muchas de ellas con gran éxito en audiencia y ventas internacionales como fue o es el caso de “Alma pirata”, “Casi ángeles”, “Champs 12”, “Floricienta”, “Graduados”, “Patito feo”, “Rebelde Way” o “Violetta”.
Menos volumen de telenovelas juveniles encontramos en Venezuela, donde deben resaltarse títulos como “A todo corazón”, “Corazones extremos” o “Motivados por la música”.
Siguiendo con Brasil, el país del Mundial comenzó a producir telenovelas juveniles en 1995, con “Malhaçao”, que aún se sigue emitiendo y cuenta con más de 4.000 capítulos, “Floribella” (su versión de “Floricienta”, rodada en 2005) y “Rebelde” (su versión de “Rebelde Way”, que se empezó a emitir el año pasado).
Y viniendo a España debe hablarse de “Al salir de clase”, una serie diaria (ya sabrán que aquí nunca se usa la palabra telenovela para estos productos) emitida por Telecinco entre 1997 y 2002 que acabó con 1199 capítulos emitidos. Tras ella se intentó repetir el éxito de esta serie con “20 tantos”, que no llegó a 70 capítulos.
Antena 3 también probó suerte en este subgénero con la fallida “18, la serie” y lo mismo hizo Cuatro con “HKM”.
Más suerte tuvo “SMS, Sin Miedo a Soñar”, en LaSexta, que contó con 185 capítulos, buenas audiencias (para lo que tenía entonces, en 2006, el canal) y que sirvió de cuna a actores hoy consagrados como Amaia Salamanca, María Castro, Yon González o Mario Casas. 

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