CRÍTICA: "Dinastía Casillas" (Telemundo, 2025)


Corría el verano de 2014 cuando los Casillas entraron en mi vida. Y sí, doce años después, siguen ella. Tras nueve temporadas de El Señor de los Cielos, esta primavera me puse a ver Dinastía Casillas, el spin off de la exitosa historia. O, al menos, así se vendió, lo que, como descubrí poco después, no es sino un apaño ideado por Telemundo para estirar la franquicia tras la salida de Rafael Amaya y en tanto negociaban con él un cierre digno a El Señor de los Cielos, con esa temporada final que llegará el próximo mes. Os cuento en las siguientes líneas qué me ha parecido Dinastía Casillas.

¡ATENCIÓN! Esta crítica y sus comentarios contienen spoilers sobre la telenovela

En Culiacán, los Casillas siguen buscando a Aurelio y a Rutila. Padre e hija llevan un año desaparecidos misteriosamente de la faz de la tierra. Ismael (Iván Arana) y Diana (Isabella Castillo) han tomado los mandos del cártel y continúan operando, con las amenazas de El Gancho (Ianis Guerrero), un poderoso narcotraficante que quiere acabar con la familia, al igual que su amigo, el temible general Cifuentes (Roberto Sosa).
En plena guerra de cárteles irrumpirá un Casillas, Víctor, Chacorta (Raúl Méndez), que no estaba muerto, como todos creían. Sin embargo, el reencuentro con su familia no será el esperado: Charcorta es ahora un agente a las órdenes del general Cifuentes, que lo rescató, tras una década secuestrado por las gentes de El Parcero (Alejandro Aguilar), un primo de Matilde que quería vengar la muerte de su pariente.
 

México. Telemundo, 2025.
92 capítulos (algunos de los últimos, de doble duración)
PRODUCTORA EJECTUIVA: Mónica Vizzi.
GUION: Juan Camilo Ferrand, Carmina Narro, Iris Dubs, Juan Manuel Andrade y Luis Colmenares.
DIRECCIÓN: Javier Fox Patrón, Mauricio Corredor, Laura Marco Lavilla y Jorge Ríos Villanueva.
Emitida en Estados Unidos entre el 7 de octubre de 2025 y el 16 de febrero de 2026.

PERSONAJES Y ACTUACIONES
Aunque este apartado exija llevar un orden, es necesario aclarar que Dinastía Casillas no es una producción con jerarquías. Hay un protagonismo compartido entre cuatro personajes, que son Ismael, Diana, Víctor y Elizabeth. Iván Arana e Isabella Castillo se ocupan de los dos primeros, los primos y descendientes de los Casillas que toman el relevo de Aurelio al frente del cártel. Buen trabajo el de ambos. Lo mismo cabe señalar de Raúl Méndez, que retoma a Chacorta después de una década. No puedo decir lo mismo de María Fernanda Yepes, a la que he visto en muchas ocasiones apática y desangelada, dando vida a la hija de El Ingeniero y exesposa de El Chema.

Isabella Castillo e Iván Arana son Diana e Ismael

El punto fuerte de esta historia son, sin duda, los villanos. Roberto Sosa se luce como el general Cifuentes, un tipo acostumbrado al poder y a hacer lo que le viene en gana con las personas. Parecido a él es El Gancho, un narcotraficante, eterno enemigo de los Casillas, con el que se luce Ianis Guerrero. A su lado se encuentra Lulú, su esposa, una mujer sin escrúpulos con la que brilla Ximena González Rubio, que vuelve al género quince años después de Las Aparicio.

Roberto Sosa es el General Cifuentes

Completan el elenco rostros habituales de El Señor de los Cielos, como los de Karen Sandoval, que da vida a Laura, la esposa de Ismael, en esta ocasión con más peso argumental; Wendy de los Cobos, como la Tata, la madre de Ismael; Plutarco Haza, que vuelve a ser El Ingeniero, tras un par de temporadas lejos de la saga; Leonardo Álvarez, como Leo, el hijo de El Chema, o David Ponce, que repite como Skinny, la mano derecha de Ismael.

Gonzalo Vega Jr. es Paco

A todos ellos se suman infinidad de caras nuevas, como las de David Palacio, que interpreta a Horacio, un doble agente colombiano, o Gonzalo Vega Jr., que hace lo propio con Paco, un chico humilde y trabajador que ve cómo su vida es arrasada por el narcotráfico. Ambos forman un triángulo argumental muy interesante con Diana como vértice. También son caras nuevas las de Alexis Jauregui, que se convierte en Isidro, el hijo de Aurelio y Mónica, ya casi mayor de edad; Jesusa Ochoa, como Ángela, la hermana de Paco; Carlo Basabe, como Carlos, el hijo de Chacorta y Matilde, o Ana Celeste, que da vida a La Mamba, la hija de El Gancho y Lulú. Todos ellos merecen una mención positiva.
Del extensísimo elenco de esta historia es necesario destacar, ya para cerrar el apartado, a Luciana Silveyra, que se mete en la piel de la presidenta Carmela, un personaje inspirado en la presidenta Sheinbaum, y Alejandro Aguilar, como El Parcero, aun cuando el recorrido argumental de este último personaje no le haya favorecido mucho.
PERSONAJES y ACTUACIONES: 1,75/2


TRAMAS
No debe ser nada fácil para un equipo de guionistas consagrados que, de un día para otro, los unan para sacar adelante una secuela de una historia que lleva nueve temporadas y casi un millar de capítulos. Cabe pensar, incluso, que alguno de esos guionistas no la haya visto. Y se les pide escribir una historia sin saber muy bien con qué personajes contar ni qué licencias tomarse respecto de la historia madre.
Sin embargo, la industria audiovisual funciona así.

Chacorta vuelve a la vida de los Casillas muchos años después

En ese sentido, se nota que Dinastía Casillas es una secuela preparada con poco tiempo y que no se echaron cálculos del todo acertados en relación con El Señor de los Cielos. Es un acierto cómo se unen la temporada nueve de la historia original con la secuela, con un salto temporal de un año de por medio y la desaparición de Aurelio y Rutila. Es otro acierto que, en medio de este escenario, irrumpa una especie de Rambo, llamado Víctor Casillas, que no es otro que Chacorta. Quizás sea lo mejor de la secuela, el traer de vuelta a Chacorta y explicar al espectador que Víctor no murió, sino que fue secuestrado por un cártel colombiano y liberado años después por el general Cifuentes, que se encargó de entrenarlo para convertirlo en un agente de élite. La trama de Víctor es muy interesante, con el recurso del hombre sin memoria, sin pasado, que poco a poco se reencuentra con su familia y termina por volver a ser lo que siempre fue: el Casillas más estratega. Por el camino, otro acierto, que se enamore de Laura, la mujer de su sobrino. Sin embargo, no todo en la trama de Víctor encaja. No encaja, por ejemplo, el tiempo que dice haber estado secuestrado, ya que a veces habla de diez años y otras, de ocho. Sin embargo, su falsa muerte se produjo al comienzo de la tercera temporada de El Señor de los Cielos, en un momento en el que la historia se ambientaba en torno al año 2005-2006. Han pasado, por ende, veinte años, ya que Dinastía Casillas se ambienta en nuestra época. También resulta curioso que Víctor se preocupe tanto por la supuesta muerte de su hijo Carlos, pero apenas mencione a Víctor Jr., vilmente asesinado por El Cabo. ¿Se le olvidó a Chacorta que tuvo dos hijos? Es también sorprendente que apenas se mencione a doña Alba, con lo que Chacorta adoraba a su madre. El regreso del personaje es interesante, sí, al menos argumentalmente, pero tiene un montón de lagunas. Ello conecta con algunas cosas de Aurelio que no encajan para quienes lo conocemos a fondo, como la caleta escondida en el hotel. Aurelio no tenía caletas, Aurelio invertía.
Lagunas también las tiene uno de los nuevos personajes, Elizabeth. ¿En qué momento tuvo El Ingeniero una hija? En una escena de la quinta temporada la Tata lamenta no poder darle hijos y él asegura que nunca los ha querido. ¿Y en qué momento esa hija se casó con El Chema, que lleva en prisión desde la octava temporada de El Señor de los Cielos? Todo muy normal.

Ismael se hace con el control del cártel en esta temporada

Sí que tienen más coherencia las tramas que rodean a Ismael y Diana. Me encantó que, por fin, Diana pudiera vengar la muerte de sus padres y de su hermana y acabase, de una vez por todas, con Jaime. También disfruté viendo a Ismael como el jefe oficial, sin Aurelio al frente del cártel, pero con muchas tramas inspiradas en la figura de su padre.

El Jaguar es un peligroso delincuente y secuaz de El Gancho

En general, Dinastía Casillas tiene un ritmo narrativo correcto, pero sin alardes, y con dos grandes errores. Uno de ellos, el exceso de tramas secundarias que permitirían titularla como Dinastía Casillas y otros muchos personajes de su entorno. Es tremendamente pesada la trama de El Jaguar y las mujeres a las que viola, que se extiende durante varios capítulos. Lo mismo se puede decir de la paternidad de La Mamba, a la que dan vueltas y vueltas durante ni se sabe cuántos capítulos, y que se sacan totalmente de la manga. Ídem sobre la relación sentimental entre dos mujeres del gobierno. Sí, está genial que nos hayan mostrado el amor entre dos mujeres, pero argumentalmente no aporta nada y ralentiza las tramas principales.
El segundo error es no definir exactamente qué querían hacer. Dinastía Casillas se presenta como una narconovela que no quiere ser una narconovela, sino una novela policíaca en unas ocasiones; en otras, una telenovela superfeminista; en otras, una telenovela romántica y clásica... No pasa nada por mezclar o tocar distintos subgéneros, pero hay que buscar un equilibrio y definirse. 
Declaraba Rafael Amaya en una entrevista que la décima temporada de El Señor de los Cielos no iba a tener que ver con Dinastía Casillas, pero, visto el tráiler, sí que va a tener que ver, sí. Ojalá Luis Zelkowicz, que vuelve al guion, sepa quedarse con lo bueno y obviar una buena parte de lo que ha hecho con sus personajes el equipo de guionistas de la secuela. Por favor, que no se me malinterprete, que, como ya dije al comienzo de este apartado, debe ser un trabajazo hacer lo que ha hecho esta gente.
El final es más abierto que cerrado, imagino que en espera de una segunda temporada que no va a producirse. El Señor de los Cielos 10 cerrará la historia de Aurelio Casillas.
TRAMAS: 2,75/5

MÁS COSAS
Da la impresión de que la secuela tuvo bastante menos presupuesto que la historia de la que deriva. Los dos primeros capítulos cuentan con un amplio despliegue de medios, que se reduce drásticamente conforme avanza la historia. Si buscáis explosiones, persecuciones y efectos especiales, aquí no vais a encontrar mucho, pese a ser un derivado de El Señor de los Cielos.
Sí que Dinastía Casillas apuesta por los exteriores, aunque no tanto por interiores reales, para lo que se vale de decorados, bastante bien hechos. Si hay uno que me encanta es el de las mazmorras del cuartel, donde el general Cifuentes tiene secuestrada a mucha gente. 
Nada que objetar al vestuario, pero sí a la musicalización. Después de un sinfín de corridos y de temas musicales de muy diversa índole en El Señor de los Cielos, ¿cómo es posible que su secuela tenga un instrumental como tema de entrada y no cuente con una sola canción, ni para los momentos románticos?
También he observado algo que me preocupa: apenas hay palabras malsonantes. ¿Dónde quedó otro de los rasgos fundamentales de El Señor de los Cielos?
MÁS COSAS: 1,5/3

Habrá que esperar a ver cómo arranca la décima temporada de El Señor de los Cielos para saber cuán necesario es haber visto Dinastía Casillas. Por el momento, para mí no es sino una secuela un tanto innecesaria de la que solo cabe rescatar la vuelta de Chacorta y poco más. 

PUNTUACIÓN FINAL: 6
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