La publicidad es necesaria en el ámbito audiovisual, no cabe duda. Sin embargo, en los últimos tiempos la estamos consumiendo a unos niveles que no recuerdo haber visto antes en el género, y a unas formas, basadas en lo subliminal, en el ello, que diría Freud, que me sorprenden.
Ejemplifico con Televisa, porque es la que más está utilizando este tipo de publicidad. No hay capítulo de sus telenovelas en el que no se nos muestre a personajes tomando Coca Cola o preparándose Nescafé o haciendo uso de cualquier otro producto. Insisto, entiendo que es una fuente de ingresos y sería de agradecer que esos ingresos permitan ofrecer una mayor calidad, pero no es así. Se cuela la marca muchas veces de manera subliminal, pero muchas otras de manera totalmente explícita, lo que convierte la escena en un mero acto de promoción. De las telenovelas recientes, se me viene a la mente una escena en la que el personaje de Gabriel Soto en Corazón de oro pasea por una calle y se detiene a escuchar el sonido de apertura de una botella de Coca Cola.
miguel ángel caminhando enquanto alguém abre uma coca-cola zero geladinha publi nada escancaradacorazón de oro c-1 pic.twitter.com/VKOOE1qfpp— acervo mexicano (@acervomexicano) February 28, 2026
Este tipo de publicidad, que para mí rompe la línea de lo subliminal y pasa al campo de lo invasivo, no solo corroe la escena, sino que merma también el ritmo narrativo y la línea ficcional de cualquier telenovela. No es ni real ni creíble que alguien se detenga en plena calle a escuchar cómo se abre una botella de un refresco. Tampoco lo es que Doménica Montero venda su cosecha de café a Nescafé y que en escena aparezca César Évora convertido en un alto cargo de la empresa a hablarle a ella y a nosotros, lo espectadores, de las bondades de la marca y lo ecológicos que son los cafetales de los que sacan la materia prima.
Creo que toca buscar otras fórmulas o, simplemente, limitarse a lo subliminal, antes que hacer de la publicidad un recurso tan invasivo para cualquier telenovela. Publicidad la ha habido y la habrá siempre, la cuestión es saber cómo incluirla en aquello que se emite para que no resulte ni invasiva para el espectador ni agresiva para la telenovela en cuestión.


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