domingo, 4 de marzo de 2018

ÚLTIMO ADIÓS a Rogelio Guerra y María Rubio

Se termina una semana triste para el género y para sus seguidores. En los últimos días nos hemos tenido que despedir a una pareja de grandes actores y buenos amigos. Él, mundialmente conocido por haber sido el galán de “Los ricos también lloran” (Televisa, 1979), una de las primeras telenovelas mexicanas que dio, con éxito, la vuelta al mundo. Ella sembró el pánico en otra historia que arrasó allá donde se emitió, “Cuna de lobos” (Televisa, 1986). Os hablo, como muchos habréis intuido, de Rogelio Guerra y María Rubio.

Aunque todos lo conocimos como Rogelio Guerra, se llamaba Hildegardo Francisco, un nombre poco comercial, que decidió cambiar por Rogelio. Nacido en Aguascalientes el 8 de octubre de 1936, su vida se apagó el pasado miércoles 28 de febrero. Su última incursión en el género la realizó hace cinco años, en “Lo que la vida me robó”, producida por Televisa. 

Con esta empresa realizó buena parte de las treinta y una telenovelas que rodó, interpretando papeles de todo tipo, especializándose en protagonistas y villanos. Entre los más recordados, su Luis Alberto Salvatierra de “Los ricos también lloran”.  Trabajó puntualmente con Azteca, antagonizando telenovelas como “Nada personal” (1997) o “Golpe bajo” (2000).
Si su legado en lo que a telenovelas se refiere es extenso, más lo es el que deja en teatro y cine: casi setenta obras de teatro y ochenta y dos películas.
Una trombosis cerebral cambió su vida para siempre hace algo más de dos años. Dejó de hablar y de caminar. Sus dos hijos y su esposa permanecieron a su lado, siguiendo de cerca sus pequeños avances.
Sus intensos ojos verdes se cerraron para siempre hace cuatro días. Deja una impecable trayectoria y un gran recuerdo en todos los que disfrutamos con alguno de sus personajes.

Un día después, el jueves 1 de marzo, fallecía María Rubio. También de nombre compuesto, María de Jesús Rubio nació en Tijuana el 21 de septiembre de 1934. Fue adoptada por una familia de emigrantes españoles y ella misma sufrió, siendo una niña, las consecuencias de la Guerra civil española. Viajó con sus padres a San Sebastián, donde residían sus abuelos. Tenía menos de dos años y el estallido de la contienda obligó a la familia a quedarse en San Sebastián, donde vivieron casi una década.

De regreso a México, con trece años comenzó a hacer sus pinitos en el teatro. Fue el comienzo de una trayectoria notable, con treinta y tres telenovelas. Entre ellas, una, “Cuna de lobos”, con un personaje, el de la villana tuerta Catalina Creel, que no solo le dio fama en todo el mundo, sino que también se convirtió en uno de los iconos del género. La repercusión que tuvo Catalina Creel acabó por superarla, como reconoció en más de una ocasión: “la gente veía a Catalina y no a María”, comentó en varias ocasiones. Trabajó de la mano de Televisa toda su vida. “Una familia con suerte”, en el 2011, fue su última telenovela. Participó también en decenas de obras teatrales y películas.
Padecía una enfermedad respiratoria que le daba problemas. Sin embargo, los medios apuntan a que en su fallecimiento pesó más la depresión que acarreaba tras la muerte, hace unos meses, de uno de sus dos hijos, Claudio Reyes, director de escena en el equipo de Angelli Nesma y de su nuera, Marú Dueñas, en un accidente mientras volvían de rodar en una localización para “Me declaro culpable”.

La casualidad quiso que Rogelio y María, grandes amigos, falleciesen en días consecutivos y sus cuerpos fuesen velados en tanatorios muy próximos entre sí. Por ello, una vez terminados los actos religiosos de Rogelio Guerra, su familia ordenó que todas las flores que habían acompañado al féretro del actor fuesen llevadas al velatorio de María Rubio. Un bonito detalle para concluir una amistad de décadas entre dos grandes actores. Descansen en paz.

2 comentarios:

tessa dijo...

Que bonito detalle lo de las flores!
-Descansen en paz los dos-

Leda Leda dijo...

Que pena! Dos grandes actores se fueron. También aquí en Italia son muy amados los dos!