domingo, 27 de diciembre de 2015

MI VIDA Y LAS TELENOVELAS: Quasi y su afición al género

Rajar o hablar a espaldas de otra persona es algo que se nos da genial a los españoles. Que sí, que es feo y que está mal… ¡Pero cómo se disfruta! ¿O no? Y si esa otra persona no tiene la más mínima oportunidad de defensa, mejor todavía.
Que nadie se escandalice… Que la introducción anterior tiene un pelín de guasa. Aunque sí, hoy voy a hablar a espaldas de alguien que, salvo que sea lector del blog (que igual, con la suerte que tengo yo), no va a poder defenderse… Hoy os voy a hablar de Quasi (apelativo, obviamente).
En el instituto, hace ya muchos años, más de una década, conocí a Quasi. Era un chaval que tenía como dos años más que el resto de la clase y que nos tenía intrigados a todos por una razón: iba a clase un día, faltaba diez o quince, volvía otro día, volvía a faltar diez o quince… Y así durante todo el curso. Y nadie le decía nada. Como siempre, rumores había por millones... Que si trabajaba, que si tenía un hijo, que si era un enfermo crónico de no sé qué cosas...Nunca supimos exactamente por qué lo hacía, pero años después saqué mis propias conclusiones…
El caso es que, durante una clase, haciendo un trabajo en grupo, estábamos Cristofer (otro repetidor y sí, así escrito), Quasi y un servidor. No sé cómo salió el tema, pero empezamos a hablar de “El cuerpo del deseo” y los dos se confesaron ser fieles seguidores de la telenovela, que se emitía de aquella en Antena 3. A Cristofer le perdí la pista pocos meses después, cuando dejó el instituto, pero con Quasi me tocó seguir yendo a clase. Y hablando en los descansos de los días en los que acudía, siempre salía el tema de las telenovelas. Se había visto casi todas las que se habían emitido en Localia, Antena 3, TVE… Hablaba de títulos de los que yo no sabía ni de su existencia.
Dejó el instituto uno o dos años después, sin la ESO, pero no perdimos el contacto. Se matriculó en algo así como una FP, sin serlo, y un día, a media mañana, me lo encontré por la calle. “¿Ya vienes de clase?”, le pregunté. “Qué va… Voy a clase. Tenía que haber entrado a las nueve y media, pero ahora voy un poco más tarde”, me respondió. “¿Te cambiaron el horario?”, insistí. “No. Qué va. Es que están repitiendo “Contra viento y marea” en LaSexta 3 y no la había podido ver cuando la emitieron en Antena 3”, sentenció, tan tranquilo.
Fue en ese momento en el que creí descubrir por qué Quasi no iba al instituto… ¡Se quedaba viendo telenovelas en casa! ¡Claro! Si no, era imposible que conociera y hubiera visto tantas telenovelas… ¡Si yo, que veía solo la que dieran en TVE, no daba abasto! Lo que no sé es qué harían sus padres (si trabajaban o qué) para no ‘obligarlo’ a ir a clase… Hay prioridades y los estudios deben ser una, por delante de cualquier afición o ‘hobby’, sean telenovelas, deporte, música...
Hace un par de años que no sé nada él, aunque supe por conocidos en común que consiguió sacar la ESO por medio de una escuela para adultos y que después hizo o trató de hacer el bachiller. Era y espero que siga siendo, todo un personaje… 

5 comentarios:

elcalo wapo dijo...

Jajaja,que buena anecdota,unas cuantas de estas nunca vienen mal de vez en cuando que publiques en el blog.

tessa dijo...

Leyendo tu historia de este chico, me he quedado con las ganas de que al final dijeras que era este de la foto ( aunque parece Sebastian Rulli) me habia hecho la ilusion que ibas a decir:
" y mira como son las cosas ahora sale en esta telenovela" Pero no, la vida es sencilla y normalita. Siempre nos gusta un buen final, por eso nos gustan las telenovelas. Saludos

Anónimo dijo...

Bonita historia Gafemo

Daniel dijo...

Que loco tu amigo imaginate si viviera en México; todo el día dan telenovelas y mas aparte los canales dedicados al genero como telemundo y el propio de televisa tlnovelas.

Gafemo (Hablemos de telenovelas) dijo...

Todo un personaje era (y ojalá siga siendo) Quasi. No he querido 'meterme' mucho con él, pero hay más cosas que no os cuento en este 'post' relacionadas con su afición a las telenovelas que os dejarían ojipláticos.
He contado lo más 'contable'. Lo otro, no me atrevo...