domingo, 12 de enero de 2014

CRÍTICA: "La patrona" (Telemundo y Argos, 2013)

No estaba en mis planes verla (o no al menos este año), pero el que Nova la estrenase y la promocionase como “la telenovela más premiada del año. Emitida en más de 30 países” y con unos promos bastante mejores de lo que nos tiene acostumbrados la cadena, hizo que me llamase la atención. Y me puse a verla hasta acabarla. Hoy os hablo de “La patrona”.

SINOPSIS:
Gabriela Suárez (Aracely Arámbula) tiene el carácter fuerte. Y así tiene que ser, pues es la única mujer que trabaja en la mina de oro que le da vida y nombre al pueblo de San Pedro del Oro. Por ser madre soltera y mujer, sufre las burlas y abusos de algunos de los mineros.
*Logotipo de la telenovela.
El protector de Gabriela y dueño mayoritario de la mina, Marcelo Vidal, fallece. La mayoría de las acciones pasan a ser propiedad de su esposa, Antonia Guerra (Christian Bach).
“La Patrona”, como llaman a Antonia, es una mujer temible y voluntariosa, que envía a buscar a su hijo mayor Alejandro Beltrán (Jorge Luis Pila), guapo y rico, para que se ocupe de la mina.
El encuentro de Alejandro con Gabriela va a ser una sucesión de enfrentamientos y atracción que terminará en el surgimiento de un romance que choca con los planes de varios personajes que se van a oponer a esa relación.
Gabriela, sin saberlo, será el centro de la intriga y las ambiciones de una jauría de lobos que se ensañará contra ella para despojarla de su hijo, su amor, su cordura y su libertad.
Una vez que conozca el infierno y la locura, emergerá de sus cenizas como un ave fénix imponente, reconvertida en Verónica Dantés, para arrasar con sus enemigos en una venganza que amenazará con acabar consigo misma.
¿Podrá recuperar a su hijo, el camino a la felicidad y al amor, en su lucha por vengarse de todos aquellos que le hicieron tanto daño?

DATOS y TRÁILER:
128 capítulos de 45 minutos. México (Telemundo y Argos). Productora: Gabriela Valentán.

PERSONAJES y ACTUACIONES:
*Bach, Arámbula y Pila, en una imagen promocional.
Empezando por los protagonistas, debo confesar que era la primera vez que veía a Aracely Arámbula en pantalla y que le tenía ese ‘temor’ a que no me gustase que suelo tener con todos los actores a los que veo por primera vez. En los primeros capítulos de la historia la notaba algo insípida, quizás porque todo actor necesita cierto tiempo para hacerse con el personaje, o porque Gabriela Suárez era excesivamente insípida. Sea por lo que fuese, Aracely comienza a deslumbrar desde que Gabriela entra en el manicomio y, tras ello, en la segunda etapa como Verónica Dantés está soberbia, con un personaje que parece que le queda como anillo al dedo. Me ha sorprendido gratamente.
Su compañero, Jorge Luis Pila, ya me era conocido desde hace unos cuantos años, y es un actor que nunca me desagrada. Saca adelante personajes para todos los gustos (un policía en “¿Dónde está Elisa?”, un bailarín en “Aurora”…) y aquí tampoco me ha decepcionado, pese a que le toca un personaje que se comporta como un patán en la primera etapa de la historia y que al espectador le apetece ‘asesinarlo’ cuando duda de Gabriela en varias ocasiones al inicio de la telenovela.
Tiene química con Aracely y nos ha dado un Alejandro Beltrán bastante bien interpretado.
La tercera en discordia es Christian Bach, que se luce interpretando a Antonia Guerra y que como se acostumbra a leer en prensa estadounidense, se “come” la telenovela. Es una villana que se me asemeja al personaje que su marido en la vida real, Humberto Zurita, interpretó en “Vivir a destiempo”. Antonia Guerra es una mala muy mala, pero a la vez muy irónica y cuya debilidad son los hombres y el dinero (la versión femenina de Rogelio Bermúdez en “Vivir a destiempo”, aunque este no era tan sanguinario). Lo dicho, está espléndida, soberbia.
Pasando a los personajes secundarios, nos encontramos con Lucho Vampa, un encantador ladrón y estafador, que se enamora de Verónica y que está magníficamente interpretado por Gonzalo García Vivanco, al que hacía tiempo que no veía en una telenovela.
Otro personaje que también me ha gustado mucho es el de Constanza Golstein, interpretado por una actriz que no conocía y que se llama Surya Macgrégor, que me ha impresionado en gran manera, no solo por lo bien que lleva al personaje sino por su voz, preciosa, muy dulce.
*Erika de la Rosa interpretó a 'Irene'.
Precisamente alrededor de Constanza encontramos dos personajes: Gertrudis Aguirre, una demencial psiquiatra capaz de todo (papel que borda Anilú Pardo) y el temible y corrupto senador Villegas (muy bien interpretado por Joaquín Garrido).
Aldo Gallardo borda el papel del juez (antes fiscal y después abogado) Ricardo Villegas, al igual que Alexandra de la Mora nos regala un personaje (el de Patricia) que muestra una gran evolución desde la adolescente amante de los placeres de la vida hasta la mujer, serena y madura, en la que se trasforma conforme avanza la telenovela.
Erika de la Rosa me ha encantado como Irene, un personaje que también sufre una gran transformación, presentándose al principio como una villana que intenta aprender lecciones de Antonia Guerra pero que en la segunda mitad de la telenovela se arrepiente y cambia de
 carácter gracias al amor de Lucho Vampa y la enfermedad de su hija Lucía. Por cierto, Lucho e Irene son la pareja que más me ha gustado de la telenovela, con una ternura y un sentimiento del uno al otro tremendos y con más química, al menos para mí, que la pareja principal.
Otro personaje que también evoluciona mucho durante la telenovela y está genialmente interpretado por Mario Discua es el periodista Gastón Goicoechea (Goikoetxea, en vasco), tras el asesinato de su novia y su encarcelación injusta durante varios años acusado de un crimen que no había cometido. Fue un personaje al que cogí mucho cariño y me alegré de que al final la vida le sonriese, convirtiéndose en un gran locutor de radio de San Pedro del Oro y casado con Francisca Mogollón.
Me he reído mucho con el Lagarto (un personaje muy bien interpretado por Tomás Goros) y sus rifirrafes con Julio Montemar (Carlos Torrestorija).
Bien también para Christian de la Campa (Alberto Espino) y Francisco “Pakey” Vázquez (como Macario).
Los jóvenes están bastante bien, ya que tanto Martín Barba como Gina Vargas y Bárbara Singer (David, Cecilia y Valentina) resultan creíbles en sus personajes y los llevan bastante bien teniendo en cuenta que son actores que empiezan en esto. Quien me desentona un poco es Ennio Ricciardi (Maximiliano) ya que lo vi algo exagerado y forzado en numerosas escenas.
*Diego Soldano fue 'Balmaceda'.
Una última mención para Marú Bravo (Poncia), que me ha encantado en su personaje, al igual que Diego Soldano (Balmaceda) que llega en la segunda mitad de la telenovela y que me ha sorprendido para bien. Lo había visto en “Amor bravío” interpretando a Dante (aunque salía solo en unos pocos capítulos), pero aquí, que lo hemos podido ver durante la mitad de la historia, se le ha visto muy suelto, muy natural y moviéndose como pez en el agua interpretando al comisionado Rodrígo Balmaceda, y con gran química con Christian Bach, con la que comparte ciertas escenas subidas de tono.
Me hubiera gustado que se recuperase el personaje de Manuel, el minero enamorado de Gabriela y que desapareció del pueblo al morir esta.
La telenovela tiene un gran casting y en su mayoría unos personajes muy humanos (incluso la malvada Antonia Guerra tiene su lado tierno).

TRAMAS:
La principal aquí aguanta durante toda la telenovela y es la no venganza de Gabriela Suárez a través de Verónica Dantés. Hablo de la no venganza ya que si bien la intención de Gabriela es vengarse de los doce ‘lobos’ que le hicieron daño en el pasado, si acaso llega a vengarse como tal de Gertrudis Aguirre, a la que le da de probar su propia medicina.
*Mario Loria, Aracely Arámbula y Gonzalo G. Vivanco.
Del resto de enemigos no se llega a vengar ya que llegan a destruirse entre todos, con traiciones mutuas. No obstante al final la lista de ‘lobos’ queda reducida a nueve ya que Gabriela saca de la misma a tres: el juez Ricardo Villegas, Alejandro e Irene.
Como decía, esa trama esencial de la no venganza aguanta bien desde el capítulo cuarenta que es más o menos cuando se inicia hasta el final, sin resultar cansada para el espectador ya que las traiciones y muertes entre los ‘lobos’ son casi constantes.
Respecto a la trama de amor, he de decir que se me apeteció pegarle a Alejandro con lo mal que trata a Gabriela en los últimos capítulos de la primera etapa de la historia: duda de que haya matado a su padre y a los mineros, duda de que haya sido violada por Fernando y duda, en general, de todo lo que ella dice o hace. Sin embargo conforme avanza la historia, y aún salvando la aventura que mantiene con Patricia, su cuñada y esposa de su mejor amigo, Alejandro se va descubriendo como un hombre arrepentido de haber dudado de Gabriela y de haberla dejado sola, a su suerte y que sabe desde el primer momento en que la ve que Verónica Dantés es Gabriela.
Sí que me pareció forzado que en los capítulos finales Alejandro se aleje de Verónica en pro de su madre, Antonia Guerra. Nunca entenderé a qué vino ese alejamiento (hablo de cuando se siente ofendido porque Verónica revela el pasado de prostituta de Antonia). Alejandro, si ya sabías que tu madre era una asesina, ¿por qué te ofende tanto el saber que fue prostituta? Lo vi muy poco lógico.
*Antonia Guerra, interpretada por Christian Bach.
Las tramas que le han dado a Antonia Guerra también me han parecido muy interesantes, sobremanera la del enamoramiento que profesa por Balmaceda y que nos hace ver que Antonia sí es capaz de amar.
Respecto a las secundarias, me gustó mucho la evolución del personaje de Gastón, así como el romance entre David y Cecilia (aunque me indignó mucho lo que le hacen a esta pobre chica ya casi al final de la telenovela, cuando va en bici por el bosque) al igual que todo lo que ha tenido que ver con Lucho y su relación con Irene.
Me resultó pesada la trama de la impotencia de Ricardo Villegas y el ver cómo se cura de la misma con la dichosa sexóloga que luego se obsesiona con él hasta tal punto de querer matarse porque él no le hace caso y de llegar a chantajearlo a él y a molestar a Patricia. Y todo para que al final, la sexóloga, que había vulnerado no solo su ética profesional sino la intimidad de su paciente al aliarse con Antonia Guerra, se vaya de rositas, sin recibir un castigo más allá que el rechazo de Ricardo cuando ve que se ha curado de su impotencia y que puede hacer el amor con su mujer.
*Tomás Goros fue 'Lagarto'.
Sobre los castigos, me parecieron muy crueles tanto los sufridos por Constanza, Gabriela y Lucho en el manicomio (eso de los electroshocks ha de ser bestial) como los que luego sufrieron Gertrudis (que, valga el chiste, parece que la hubiera mirado un tuerto: la quieren matar, la secuestra Verónica y luego la deja huir, intenta huir a EEUU, la violan en el desierto y se vuelve loca) o Antonia (con un final en el que debo reconocer que me dio mucha pena el personaje).
Me ha gustado mucho también que se tocaran temas como la corrupción política (presente en cualquier país del mundo) a través del personaje de Aníbal Villegas y sus influencias.
Por último comentar que me ha parecido demasiado irreal que un policía serio como Balmaceda, al que apodan el “mano de hierro”, se deje guiar en sus investigaciones por los sueños de Francisca y que gran parte de los asesinatos y misterios se resuelvan gracias a los sueños y visiones de este personaje, muy bien llevado por Geraldine Zinat, que al principio de la telenovela se ve como una curandera y acaba siendo una especie de médium.
El final, en líneas generales, bien y el esperado para la historia, aunque hay dos cosas que me llamaron la atención: Francisca se toca la panza en la boda de Alejandro y Gabriela, deseosa de que nazca su hija (el de Gabriela ya había nacido, pese a quedarse embarazada bastante más tarde que Francisca) y en la escena siguiente, al día siguiente, Francisca sale en su casa con su bebé. Cosa rara, ¿no? La otra, que en la casa de los Villegas aún se conservaran en el salón numerosos diplomas concedidos a Aníbal Villegas, pese a que este había caído en el olvido meses antes.

MÁS COSAS:
No me gustaría acabar sin comentar que me llama mucho la atención la poca seguridad de la Mina de San Pedro en la que trabaja Gabriela, pues le permiten ir a trabajar en vaqueros y enseñando escote. Yo, que sé mucho de minas, pues vivo de una de ellas, les aseguro que es impensable, al menos en España, que un trabajador baje a cualquier galería en tales condiciones. Mínimo se les exige un mono, con su casco y su lámpara (que Gabriela no siempre lleva).
*Los protagonistas, en otra imagen promocional.
Me parece también que se ha usado con cierta guasa el tema de los burkas.
Sobre el resto de vestuario, nada que objetar respecto al de las mujeres (aunque haya ciertos modelos de Antonia que aquí serían vistos como horteradas –con manchas leopardas y demás-). Los hombres, elegantes, menos Gastón que no le atinaron mucho con el vestuario (llevaba una chaqueta granate de pana horrorosa en multitud de secuencias, por no hablar de sus camisas en la primera etapa de la telenovela).
La música me ha gustado mucho. Si Aracely Arámbula ha sido todo un descubrimiento como actriz, lo ha sido también como cantante. Tanto “La patrona” como “Juntos tu y yo” las debo haber escuchado cientos de veces y no me canso. También he escuchado “Las vías del amor” y he de decir que la evolución como cantante de Aracely ha sido asombrosa en apenas diez años.
Los decorados, muy logrados en el caso de La Fortaleza y el manicomio, y algo acartonados en determinadas estancias de La Dorada, como el despacho de Antonia Guerra. La mina del principio de la telenovela se veía muy artificial (no así la de los últimos capítulos). Otra cosa graciosa es que habiendo dos minas, la del Chamuco y la de San Pedro, los decorados de las oficinas de ambas sean exactamente los mismos, cambiando únicamente el logotipo de la empresa.
Los exteriores, muy bonitos, sobre todo aquellos que se rodaron en Real del Monte.

En resumen, una telenovela ágil, entretenida, basada en “El conde de Montecristo” (y también hay quienes afirman que es una versión de la venezolana “La dueña”), que nos presenta, como en las últimas telenovelas escritas por Valentina Párraga una heroína fuerte, dispuesta a todo.

-PUNTUACIÓN FINAL: 9- 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

https://youtu.be/NHxU991v-xE

Aqui puedes ver la primera version de la historia. La escena es de cuando la protagonista regresa transformada.

Blanca G. dijo...

La Patrona no será la mejor telenovela del mundo ni tendrá la historia más original, pero SI es la mejor telenovela que he visto. Absolutamente FASCINANTE y ADICTIVA, me hizo desvelarme durante 3 semanas, sin parar, para ver 128 capítulos, donde no hubo personajes de "relleno" ni historias inventadas de último momento, sino EXTRAORDINARIAS actuaciones y escenas memorables.
👏👏👏Aracely Arámbula, Christian Bach, Lucho, Patricia, Ricardo, Aníbal, Gertrudis (de loca)....¡fueron un deleite! 👏👏👏