lunes, 16 de octubre de 2017

CÓMO HAN PASADO LOS AÑOS: Dueñas

En mayo de 1995 Televisa estrenaba uno de sus grandes éxitos, en público y ventas, de la década de los 90: “La dueña”. No era una telenovela original, sino un ‘remake’ de una historia original de Inés Rodena rodada, que bajo el título de “La doña”, había visto la luz en 1972 en Venezuela.
Elenco de "La doña" 

No era tampoco el primer ‘remake’ de esa historia: la propia Televisa ya había hecho uno en 1978, bajo el título de “Doménica Montero”, con Rogelio Guerra e Irán Eory a la cabeza y la venezolana RCTV también había hecho el suyo, con el título de “Amanda Sabater”, en 1989. También RCTV había apostado en 1995 por lo que muchos calificaron un ‘remake’ muy libre de la historia, llamado “El desafío”, y como la anterior, protagonizada también por Flavio Caballero y Maricarmen Regueiro. 
Las parejas protagonistas de "Doménica Montero" y "Amanda Sabater"

Sin embargo, “La dueña” tuvo algo que hizo que esta versión fuese la más conocida y que para muchos pasase como una telenovela original. Se confabularon varios factores. El principal, que era la época en la que México exportaba todo lo que producía. Consiguieron venderla a medio mundo y a muchos países que no habían visto ni la original ni ninguno de los ‘remakes’ posteriores. Gustó, y mucho, tanto en México como allá donde se emitió.

Razones de espacio, unidas a la dificultad para encontrar escenas sueltas en Youtube de la original y de algunas de las versiones, han hecho que centre los vídeos de esta entrada en ese ‘remake’ mexicano de 1995 y en el que, quince años después, también produjo Televisa, bajo el título de “Soy tu dueña” y que, como aquel, se vendió y triunfó allá donde fue emitido.
*"Amor e ódio", el 'remake' brasileño. 

Hubo, entremedias, un ‘remake’ brasileño, producido por SBT en el 2001, bajo el título “Amor e ódio” y protagonizado por Suzy Rêgo y Daniel Boaventura.

Realmente, “Soy tu dueña” se diferencia, argumentalmente hablando, en poco. El planteamiento es el mismo, y algunas escenas son prácticamente calcadas. Cambiemos a Regina por Valentina, a José María por José Miguel y a Laura por Ivana, y listo. En ambas el rancho en el que se refugia la protagonista tras ser abandonada en el altar se llama ‘Los Cascabeles’ y en ambas hay un capataz malvado enamorado de la protagonista, una nana cariñosa y una tía adorable.
*Imágenes promocionales de "La dueña" y de "Soy tu dueña"

Resulta curiosa, eso sí, la diferencia de edades entre los protagonistas de ambas historias. Angélica Rivera y Francisco Gattorno tenían, en 1995, 25 y 30 años, respectivamente. Lucero y Fernando Colunga, tenían, en 2010, 40 y 44 años. También, siguiendo con cifras, ambas versiones se diferencian en su número de capítulos: 95 la de 1995 y 146 la de 2010, lo que deja ver que hay una serie de tramas secundarias que en la anterior no existían.
Comparo, para mostraros lo que os comentaba, dos escenas:

I. El comienzo de la nueva Regina/Valentina
Tras ser plantadas en el altar, ambas toman la misma decisión: huir de la ciudad. En el camino, ambas arrojan sus coches, regalados por los que iban a ser sus maridos, por sendos barrancos. En el maletero de cada coche, el vestido de novia de cada fallida boda.


Si os fijáis, la musicalización de ambas escenas, las localizaciones, la realización… Todo es muy parecido. ¿Cuál es más bonita? Para mí, la de 1995 tiene más encanto y no se ensucia con la humareda negra que tiene la de 2010.

II. El primer beso
De nuevo, un par de escenas calcadas. Si las veis una detrás de la otra, pensaréis que estáis viendo algo repetido. Regina/Valentina devuelve a José María/José Miguel un regalo y con ello comienza todo.


Los galanes van en son de paz, mientras que ellas aún están tan resentidas que les prohíben hasta tutearlas.
Se repite hasta el “es una lástima que tu a edad ya seas una mujer tan amargada”, que los galanes les dicen a las ‘dueñas’. El beso acaba en ambos casos en una cachetada y con las mujeres amenazándolos con echarlos de la zona.

Como podéis ver, en líneas generales la versión del 2010 es prácticamente un copia y pega de la de 1995 en cuestiones de diálogos, localizaciones y hasta vestuario de las tramas principales, aquellas que afectan a la protagonista. Sí hay diferencias más notables en tramas secundarias, fruto de ese número más elevado de capítulos que tiene la telenovela de 2010.
Es algo habitual en las telenovelas producidas por Nicandro Díaz, cuyos guionistas suelen respetar mucho la esencia de lo que versionan, tomándose algo más de libertad con secundarios y finales.

domingo, 15 de octubre de 2017

MIS DESVARÍOS: Llamando las cosas por su nombre

Fijaos en la fotografía y quedaos con los cinco títulos que en ella aparecen. Luego os cuento por qué:

Hace algo más de año y medio alertaba en una entrada del peligroso uso de la palabra “serie” para hacer referencia a una telenovela de las de toda la vida. En aquel entonces, recuerdo que critiqué que se usase ese término para hacer referencia a productos que no eran más que telenovelas más cortas, o quizás con alguno de esos nuevos tintes que se están imprimiendo al género.
Ahora, tiempo después, me veo obligado a hacer una nueva entrada, con la situación mucho más agravada: el género va camino de perder el nombre. Sí. Ya no se producen telenovelas, ahora todo son series. Lo peor es que el propio género rechaza ahora ese término que siempre se ha usado.
Telemundo, Televisa, RCN, Caracol… Cualquiera de las grandes productoras, en las presentaciones de sus últimos productos han evitado usar la palabra “telenovela”, con independencia del número de capítulos que tenga. “La piloto” fue una serie, según Televisa. Telemundo presentó “La Doña” como una serie dramática. RCN hizo lo propio con “La ley del corazón”. ¿Sigo?
No es algo nuevo. En España todas las telenovelas producidas por TVE, Telecinco, Antena 3 o Cuatro se presentaron en su día como “series”, “seriales diarios” o “series de sobremesa”. Claro, que aquí puede que entren en juego las connotaciones negativas que muchos tienen hacia el género, de ahí que se evite hablar de telenovelas.
Sin embargo, no entiendo este cambio en Latinoamérica. Las telenovelas han sido desde siempre sello de identidad de México, Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Perú… Han hecho de oro a personas y empresas y han propiciado que se desarrollase el turismo, que se conociese la cultura de cada país, su lenguaje… ¿A qué viene lo de usar la palabra “serie”? ¿Vergüenza sobrevenida de lo que se lleva haciendo décadas? No creo. ¿Afán por equipararse así a contenidos como los que ofrece Netflix, por ejemplo? Quizás. Pero es un error grave y que, por el camino que llevan, va a ser irreversible.

No. No se puede dejar de llamar a una cosa por su nombre, de incluirla en la categoría a la que pertenece, aunque se use otro nombre parecido o se pretenda incluir en una categoría que, en teoría, parece más prestigiosa. En la fotografía del comienzo tenéis un Código Civil, una novela de espías, una novela histórica, una comedia clásica y un recetario. ¿Os imagináis, por ejemplo, que alguien le preguntase a Aristófanes por su libro? Con el carácter que se gastaba, lo más seguro es que le soltase un “es una comedia, gilipollas”.
Lo mismo, quizás con menos descaro, respondería Le Carré a quien le dijese algo del tipo de “me ha gustado mucho tu libro”. “¿Qué libro? Yo solo escribo novelas”, podría contestarle, teniendo en cuenta que es un tipo muy sutil y educado.
“Menudo libro más tocho que os currastéis, pavos”, podría decirle un joven de hoy en día al grupito de legisladores que en 1889 promulgó el Código Civil español y a los que después se encargaron de reformarlo en cientos de ocasiones. “No se trata de un libro, sino de un Código, un compendio jurídico”, le espetaría cualquiera de ellos.
Tres ejemplos que me sirven para incidir en que a las cosas tienen el nombre que tienen, aunque algunos traten de ocultarlo o cambiarlo por otro. No. No son series, son telenovelas, un género con unos cuantos subgéneros: telenovelas de misterio, policíacas, narconovelas, bionovelas… Pero telenovelas, a fin de cuentas. Un género con identidad propia que solo tiene en común con las series un componente de ficción y la parte de la técnica con la que unas y otras se llevan a cabo.

Siempre quedaremos los que, como yo, no aceptemos el cambio de término y sigamos hablando de telenovelas, aún a contracorriente de la tendencia que parece ser que sigue la mayoría, o al menos, los que mandan en el género. 

sábado, 14 de octubre de 2017

HOJA DE AUDIENCIAS: Del 9 al 13 de octubre


*Datos de audiencia, según la media semanal en espectadores y cuota de pantalla (‘share’) de las telenovelas latinoamericanas emitidas en abierto en España en horarios de sobremesa, tarde y ‘prime time’, excepto "La ley del corazón", que se emite por la mañana.

jueves, 12 de octubre de 2017

CAZANDO GAZAPOS: Uno de "Servir y proteger"

Como sabréis los habituales del blog, por ‘gazapo’ se entiende cualquier error, fallo o metedura de pata, con independencia de su dimensión o trascendencia, que se comete en una película, serie o, como es el caso, en una telenovela. Como ‘gazapos’ se engloban fallos de guión, de diálogo, de escena, de ambientación…
Este juego es un clásico del blog y se ajusta a las reglas que ya conocéis:
I. Cada ‘gazapo’ valdrá dos puntos. Eso es lo que se lleva todo aquel que lo vea. Las respuestas incorrectas no restan y se puede dar más de una respuesta, aunque en ese caso solo contaré la última.
II. La ‘recompensa’ es graduable. Si no se dice exactamente en qué consiste el ‘gazapo’ pero sí algo relacionado con ello, podré dar, por ejemplo, un punto, medio…
III. Los participantes deben comentar con seudónimo, firma o cuenta de Google, manteniendo siempre el mismo seudónimo, firma o cuenta.
IV. Cualquiera, en cualquier momento, puede comenzar a jugar y no es obligatorio participar en todos los ‘gazapos’ que se publiquen.
V. Los comentarios no se publicarán hasta que resuelva el ‘gazapo’, que será siempre el martes inmediatamente posterior al día en el que se haya colgado en la página.
VI. Quienes aporten algún ‘gazapo’ al juego tendrán una compensación de dos puntos por ‘gazapo’, que se sumarán una vez salga publicado.

Este segundo ‘gazapo’ de la temporada me lo pasa Zaragozano y es de “Servir y proteger” (TVE, 2017).


En la escena vais a ver cómo Jairo (Emilio Palacios) llega a la oficina de Fernando (Eduardo Velasco) después de que este le llamase. Al parecer Fernando desea que le guarde un maletín un tanto especial…Os pido que me contéis con detalle lo que pasa, porque es uno de esos 'gazapos' donde necesito una explicación un poco extensa para saber que lo habéis 'cazado'. 
Es aconsejable verlo en pantalla completa. Tal y como advertí anteriormente, y por si alguien no lo sabe, esta temporada, como novedad, no habrá indicador de dificultad tras cada ‘gazapo’. Lo cual no quita que, como ya hiciera la temporada pasada, vaya alternando ‘gazapos’ fáciles con ‘gazapos’ más complicados.  

miércoles, 11 de octubre de 2017

HOY EMPIEZO A VER: "Enamorándome de Ramón" (Televisa, 2017)

Aunque esperé a ver si Nova se animaba a estrenarla para seguir más o menos su ritmo, e ir comentándola un poco con aquellos que la siguiérais, me decido a comenzar ya  “Enamorándome de Ramón”, esperando que el canal se decida pronto a estrenar una historia que lleva tres meses promocionando. En fin, cosas raras.
¿Qué es lo que me ha llevado a verla? Os cuento...

-El antecedente. Hace ya casi dos años que terminé "La vecina", la anterior telenovela de este equipo, liderado por Lucero Suárez. No conocía a esta productora y, aunque la telenovela tuvo 176 capítulos, en líneas generales me gustó. Era comedia pura y dura, y me lo pasé muy bien viéndola, aún cuando era una telenovela de poco presupuesto. Me gustó muchísimo su musicalización, con canciones muy bonitas del cantautor Jorge Domínguez, como “En menos de un segundo”, “Ella es” o “Enamorado de ti”.
Fue una telenovela de la que, además, saqué muchísimo material para este blog. De hecho, todavía tengo alguna cosa pendiente de publicar. 
Me han 'chivado' que “Enamorándome de Ramón” es más seria, pero igual de blanca. Ambas comparten algunos nombres, como Esmeralda Pimentel, que me gusta mucho, Arturo Carmona, Carlos Bracho (que espero que le den algo más de peso), Alex Ibarra, Pierre Angelo, María Alicia Delgado, Sugey Ábrego, Alfredo Gatica… Espero que, al igual que, “La vecina”  esta telenovela tenga a Jorge Domínguez y sus canciones, o, en su defecto, una buena y variada banda sonora.
-Otras caras. En el elenco de “Enamorándome de Ramón” aparecen también grandes actores como Nuria Bages, Marcelo Córdoba, Marisol del Olmo o Lisset. La única pega que le pongo a este elenco es José Ron. Sé que tiene su legión de fans, pero no lo termino de ver como protagonista. No sé, ya os comentaré.
-Relativamente corta. Recuerdo que hasta hace no mucho, hablaba de telenovela corta para aquella que tenía 100 capítulos, más o menos. Lo habitual era que pasasen de 120, de 150 e, incluso, de 180. Ahora que cada vez es más raro encontrar una que supere los 100, debería decirse que “Enamorándome de Ramón”, que tiene 116, es una telenovela algo larga. Sin embargo, reconozco que aún no he adaptado mi clasificación a los nuevos tiempos.
Pues nada. Espero sacarle el máximo provecho para el blog, comentarla con los que la hayáis visto y, una vez que la termine, publicar la correspondiente crítica, como hago siempre. Aunque también os digo que tardaré… Posiblemente será ya para 2018.

lunes, 9 de octubre de 2017

PRIMER VISTAZO: "Caer en tentación" (Televisa, 2017)

El 18 de septiembre se estrenaba en México una de las principales bazas de Televisa para esta recta final del 2017. Hablo de “Caer en tentación”, un ‘remake’ de la argentina “Amar después de amar” (Telefé, 2017), protagonizado por Silvia Navarro, Gabriel Soto, Adriana Louvier y Carlos Ferro.

La historia arranca con un potente primer capítulo en el que el espectador va conociendo desde el primer minuto al cuarteto protagonista, a sus respectivos hijos, y a algunos de los personajes que los rodean.

Todo comienza con un misterioso accidente de tráfico que sufren Damián (Gabriel Soto) y Carolina (Adriana Louvier). Que hay algo entre ellos se intuye desde el primer segundo, pero lo que a priori puede parecer una relación de pareja, en realidad esconde una aventura extramatrimonial que comenzó tres años antes y cuyo descubrimiento destroza a Raquel (Silvia Navarro), esposa de Damián, y a Santiago (Carlos Ferro), el marido de Carolina.

Argumentalmente hablando, este primer episodio es impecable. Se juega con acierto con dos épocas diferentes: 2017 y 2014. Digo lo de que se juega con acierto, porque es así, equilibrando las escenas de ambas épocas y cuidando detalles como, por ejemplo, la caracterización de los personajes en uno y otro año.

Se entra en materia desde la primera escena y se agradece. Ello no impide, como os decía, que el espectador vaya conociendo a los personajes y en la forma en la que se conocen. De esta forma, queda claro, por ejemplo, que Raquel es una entregadísima esposa, una mujer solidaria y preocupada por los demás, que Damián es un tipo que ha triunfado en los negocios y que posiblemente ha sido infiel con anterioridad a su esposa o que Carolina se siente atrapada en un matrimonio que la ahoga, en parte por la cabezonería de su esposo y en parte también por la pésima situación económica que atraviesan.

Han hecho un trabajo de ‘casting’ excepcional. Silvia se luce como Raquel. Está magnífica, tanto en las escenas en las que su personaje vive feliz y dichosa en 2014, como en algunas de las que ya le toca empezar a sufrir. La han caracterizado para hacerla ver más mayor y que resulte creíble que pueda ser la madre de dos adolescentes. A Gabriel lo he visto muy cómodo con Adriana, pero muy forzado con Silvia. Alguien lo comentaba la semana pasada en el blog. Pienso que puede ser más debido al personaje que al actor, aunque también es cierto que Gabriel y Adriana ya han trabajado juntos y son buenos amigos, con lo que no sería de extrañar que tuviese más soltura que con Silvia, lo que es incluso entendible.
Me gusta el cambio de rol de Adriana, con Carolina, que parece que va a dar mucho juego. Carlos me parece otro acierto. Para mí, es un actor de esos que se merecen la oportunidad de protagonizar, después de llevar años haciendo secundarios.

Por ahí he visto a Arath de la Torre, con un villano que tiene muy buena pinta y un elenco juvenil muy solvente, apoyado en Ela Velden, Germán Bracco, Julia Urbini y José Manuel Rincón. 

He tenido, no obstante, un par de ‘déjà vu’ con dos actores y sus personajes. Uno, la Miriam de Julieta Egurrola me recuerda muchísimo a su Isabela de “Mujeres de negro”, también la madre de uno de los protagonistas que tampoco se llevaba muy bien con su nuera. El otro, el Fernando de Jorge Luis Vázquez es exactamente igual que su Fabrizio Ponce de “El Chema”. No solo porque ambos personajes son policías, es que es son iguales en gestos, en vestimentas, en tonos…  

Giselle González produce esta historia y se nota en la realización del primer capítulo, con mucha calle y muchos exteriores. Los decorados, en general, bien.
A diferencia de lo que hicieron con “La candidata”, aquí sí que han hecho una entrada algo más o menos digna, que os dejo a continuación:

El tema, “Saturno”, de Pablo Alborán, no me gustaba nada. Ahora que ya lo he visto en algunas escenas y que aquí no hay día en el que Cadena Dial o Cadena 100 lo pongan dos o tres veces, me gusta un poquito más.

No voy a extenderme más, porque como sabréis, donde va Silvia voy yo y espero poder verla a lo largo de 2018. Así que ya os hablaré un montón de veces más de esta telenovela. Ya me comentaréis aquellos que la estéis viendo qué tal va. 

domingo, 8 de octubre de 2017

Y "La esclava blanca" llegó a su fin en TPA...

El pasado 4 de octubre, siete meses después de su estreno, finalizaba en TPA, mi autonómica, “La esclava blanca” (Caracol, 2016). Como os comenté en abril, me decidí a volver a verla porque me venía bien el formato elegido para su emisión, semanal, con episodios de una hora y veinte minutos de duración.
Se me hacía fácil seguirla de esta forma, aún cuando no las tuve todas conmigo tras el cambio de horario que sufrió a las tres semanas de comenzar, pasando de emitirse a las 22.15 h. para hacerlo una hora más tarde, a eso de las 23.20 h. Parece ser que la audiencia respondió y pese al cambio, consiguió moverse entre el 4 y el 5% de ‘share’. No son malos datos para una televisión cuya media mensual en contadísimas ocasiones supera, precisamente, el 5% de cuota de pantalla. Ello sin olvidar que seguramente tendrá un coste mucho menor que programas de producción propia con peores audiencias, como “Clave de fondo”, o “Pieces”, emitidos de madrugada.

No me perdí ni un capítulo, y estando de vacaciones tuve que verla a través de una web pirata, ya que TPA no la emitió ‘online’ ni colgó sus capítulos en su web, supongo que por cuestiones de derechos de emisión.
¿Es fácil seguir una telenovela de 61 capítulos de una forma tan dosificada? Sí, aunque ha habido veces en las que se ha hecho pesado. Daos cuenta de que cada episodio semanal eran dos, solo dos, de los que tiene la telenovela. Es decir, TPA y el resto de cadenas autonómicas que la han emitido en España han echado dos capítulos a la semana frente a los cinco semanales de su emisión original en Caracol o de la que tuvo, por ejemplo, en Estados Unidos a través de Telemundo. Adaptar un producto pensado para ser emitido de una forma a otra tan distinta afecta al ritmo, para qué negarlo. Lo mismo pasa con el tiempo: en emisión diaria de un capítulo hubiese permanecido en antena unos tres meses. De esta forma han sido siete. Es lo que tiene ‘seriarizar’ una telenovela…
Más inconvenientes. Los episodios semanales equivalen, en duración, a dos capítulos, aunque no se corresponden con dos capítulos exactos, lo que provoca que los episodios terminasen, a menudo, con escenas sin relevancia. Han hecho un buen trabajo con los avances de próximos capítulos, pero no con los recuerdos de anteriores episodios, que a veces han sido eternos. Por cuestión de calificación para edades (tenía un +12, cuando, para mí, debió ser un +16), se han cortado ciertas escenas de tipo sexual y otras como la muerte del doctor López, que es muy explícita. Se han respetado, en cambio, todas las escenas de torturas y maltrato hacia los esclavos.
Lo mejor de la experiencia, para mí, ha sido verla en una definición óptima (que no en alta definición, ya que TPA lleva varios años con un canal para emitir en HD pero en el que solo emite una carátula con un rótulo que dice algo así como "emisión en pruebas"). Esa mejor definición me ha permitido apreciar y disfrutar de los paisajes, colores y diversos detalles que no pude ver la primera vez, al descargármela de internet en una calidad algo más baja.
Me lo advertía Steven hace tiempo, y he podido comprobarlo: en el final que yo vi hace unos días hay, al menos, una escena que no aparece en el capítulo final original, el emitido en su día por Caracol. No entiendo por qué, ya que es una escena bonita, de Miguel y Victoria, sin nada censurable. 

Esta fue la primera telenovela que TPA emite en muchos años, y la tercera en su historia, tras “Gata salvaje” (Venevisión, 2002) y “Calypso” (Venevisión, 1999). Salvo esos detalles que os comentaba, la han emitido bastante bien. La promocionaron prácticamente todos los días mientras estuvo en antena en los distintos cortes publicitarios y el día del final el programa "De hoy no pasa", el 'magazine' de la tarde, le rindió un pequeño homenaje, con los presentadores vestidos como los personajes de la telenovela y una guapísima Arantxa Nieto emulando ser Victoria Quintero. 
Parece ser que la FORTA (red de televisiones autonómicas de España) se ha hecho con los derechos de “Pablo Escobar” (Caracol, 2012), que ya emite Canal Sur, con buena audiencia, pese a que fue emitida parcialmente por Intereconomía a nivel nacional, hace ya algunos años. También con el mismo formato 'serializado' que “La esclava blanca”. ¿Podría funcionar en TPA? Por probar, no se pierde nada… Ahí lo dejo. 

Volviendo a “La esclava blanca”, a nivel personal, nada tengo que añadir o quitar de la crítica que publiqué sobre esta historia hace ya algo más de un año, tras verla la primera vez. Una gran historia que ojalá haya servido para que mi autonómica se anime a apostar por el género, teniendo en cuenta esta experiencia, que creo que, en líneas generales, ha podido resultarles positiva.