CRÍTICA: "Tierra de pasiones" (Telemundo y RTI, 2006)


Tierra de pasiones era una de mis espinitas. Recuerdo que cuando llegó a Antena 3 me disgustó que la emitieran por la mañana. En aquel entonces, hace dos décadas, quería ver lo nuevo de Gabriela Spanic, después de que un año antes me tuviese enganchado a Prisionera en La 1 de Televisión Española. Sin embargo, por horario no pude verla en Antena 3. Tampoco en una repetición posterior en Nova.
Este 2026, Tierra de pasiones cumple veinte años. Era el momento ideal para verla. La comencé en abril y la acabé seis meses más tarde. Os cuento en las siguientes líneas qué me ha parecido.

¡OJO! Tanto la crítica como sus comentarios pueden contener spoilers

Valeria (Gabriela Spanic) es una treintañera que está a punto de casarse con Miguel (Ricardo Chávez). Lo que ella desconoce es que su matrimonio está amañado por don Chema (Héctor Suárez), su padre, con el que ella siempre ha tenido una mala relación. Poco antes de la boda, descubre el engaño y deja plantado al novio en el altar.
Ese mismo día, en el mismo pueblo, un hombre se suicida tras descubrir que su esposa Marcia (Catherine Siachoque) lo odia y solo se casó con él por su dinero. Hasta allí viaja Francisco (Saúl Lisazo), su hijo y heredero. Valeria y Francisco se conocen en un momento en el que ambos atraviesan un profundo dolor. Es ese dolor el que los une y los acerca en una historia de amor y pasión que les llevará a enfrentarse a incontables obstáculos.

 

EE. UU. Telemundo, 2006. 
172 capítulos.
PRODUCTOR EJECUTIVO: Aurelio Valcárcel Carroll.
GUION: Eric Vonn.
DIRECCIÓN: Danny Gavidia, Luis Manzo y Freddy Trujillo. 
Emitida en EE. UU. entre el 20 de febrero y el 24 de octubre de 2006. 

PERSONAJES y ACTUACIONES
Tierra de pasiones tiene un elenco amplio, propio de las telenovelas de hace veinte años. No obstante, los distintos personajes se agrupan en torno a los San Román o a los Contreras o van y vienen entre ellos, lo que hace más fácil hablar un poco de cada uno de ellos.

Gabriela Spanic y Saúl Lisazo son Valeria y Francisco

Protagonizan esta historia Gabriela Spanic y Sául Lisazo. La Spanic disfruta a lo grande con Valeria, una antiheroína de esas que tanto gustan a Eric Vonn, caracterizada por los golpes que da a la más mínima ocasión y por el hecho de que se le llega a pasar por la cabeza matar a los villanos. Su contrapunto es Francisco, al que da vida Lisazo, un hombre más sosegado y analítico, con el que Valeria empieza a transformarse y viceversa, pues Francisco contribuye a que Valeria sea más racional, al tiempo que ella hace que él sea algo más irracional. La química entre ambos es más que notable, aun cuando el guion tiene momentos en los que, claramente, no los favorece.

Catherine Siachoque es Marcia 

Junto a ellos se encuentran dos villanos de excepción: Héctor Suárez y Catherine Siachoque, esto es, José María San Román y Marcia Hernández. Encomiable trabajo el de ambos, él un villano con un contrapunto muy irónico y hasta gracioso; ella, con una villana sexualizada voluntariamente, que también maneja el sarcasmo como nadie. Es una pena que después de esta telenovela Héctor Suárez apenas se dejase ver por el género y que falleciese en 2020, porque con José María San Román demostró lo grandísimo actor que fue, más allá de la comedia que durante décadas realizó en México. Mejor suerte tuvo Catherine Siachoque, aunque lamento que en los últimos tiempos esté tan desaprovechada. Es una de las grandes actrices del género.

Héctor Suárez es José María San Román

José María San Román es el cabeza de una familia con oscuros secretos. Valeria, la protagonista, es la hija mayor. La sigue Jorge, interpretado por Sergio Catalán, un personaje al que es imposible no querer y con el que se sufre demasiado. Me encantó el trabajo de Sergio y su química con Catherine, explotada con buen juicio por el guion. La tercera San Román es Belinda, de quien se ocupa una jovencísima Geraldine Bazán, que demuestra que con apenas veinte años pudo con una villana complejísima, capaz de despertar un sinfín de emociones en el espectador. Con ellos vive Mariana, la Nana, uno de los personajes más bondadosos de la historia, en manos de la fallecida actriz Isabel Moreno. Junto a ella se encuentra Ismael, el capataz del rancho, del que se ocupa el siempre genial Xavier Coronel, y que es tío de Pablo, el novio de juventud de Valeria, un personaje que carga un pasado muy doloroso y con el que se luce Francisco Gattorno.

Arap Bethke es Beto

En la familia Contreras, Francisco tiene un hijo, Beto, interpretado por un jovencísimo Arap Bethke, que muestra, con su trabajo, las cualidades que lo hicieron hoy uno de los galanes del género. Tuvo, además, una química chulísima con Lisazo, hasta el punto de que parecen padre e hijo en realidad. Como de la familia es Javier, el mejor amigo y casi hermano de Francisco, del que se encarga el siempre genial Ariel López Padilla. Por aquí también andan Carolina Lizarazo, que se convierte en Paula, la novia de Francisco, y la gran Elluz Peraza, que se mete en la piel de Laura, la esposa de Contreras. Brillante Elluz Peraza con este personaje, que apenas la mantiene cuarenta capítulos de en la telenovela, acompañada de otra grande, Chela Arias, que interpreta a su madre.
La acción transcurre en un pueblo de Florida, del que no se dan muchos detalles. Allí viven otros personajes claves en la historia, como Zoraida, una dicharachera mujer en manos de Alcira Gil y que tiene dos hijos: Alex y Daniela, de los que se encargan Carlos East y Jessica Cerezo. Estos y Mauro, interpretado por Eduardo Cuervo, configuran el elenco juvenil de la telenovela, al que se suma, en torno al capítulo cien, Kenya Hijuelos, como Lorna, una joven inmigrante sin papeles. En el siguiente apartado comentaré cosas concretas de este grupo, que hicieron que la telenovela fuese una novedad, narrativamente hablando, hace veinte años. A ellos cabría sumar a Teresa Tuccio, que interpreta a Gaby, y a Julio López, que hace lo propio con Andrés.
Por el pueblo también andan otros personajes como Miguel, el brazo ejecutor de don Chema San Román, con el que se luce Ricardo Chávez o el padre Amado, con el que hace lo propio Álvaro Ruiz, es claro.

Liliana Rodríguez da vida a Lulú

El elenco, como os comentaba, es muy amplio, inabarcable en una crítica. Cabe cerrar este apartado refiriendo algunos de los actores y actrices que pasan, todos ellos durante algunos capítulos, por las vidas de Francisco, Valeria y los suyos. Uno de ellos es Lulú, interpretada por Liliana Rodríguez, una joven dicharachera buena amiga de Valeria. Otro, Bibi, a la que da vida Ivelín Giro, que hereda en cierto modo el rol de Lulú tras la injusta muerte de esta. Un tercer personaje es Fernando, que llega en el último alargue de la historia para seducir a Valeria, y que sirvió a Bernie Paz para demostrar su química con la Spanic y protagonizar unos años después Emperatriz junto a ella. Con Fernando también llega Agustín, su tío y padre biológico de Valeria, al que da vida durante algunos capítulos el fallecido Germán Barrios. Por aquí también se deja ver Eduardo Ibarrola, como Rómulo, un inmigrante ilegal y viejo conocido de Chema San Román. Por último, mención positiva también para Carlos Mesber (Gerardo), Roxana Peña (Patricia) y Bernhard Seifert (Ramiro), aun cuando el guion no los beneficie en absoluto y acabe por arrastrarlos como personajes.
PERSONAJES y ACTUACIONES: 2/2

TRAMAS
Ponerse a ver una telenovela producida hace veinte años implica, necesariamente, ponerse las gafas de hace dos décadas. En ese sentido, Tierra de pasiones rompe moldes en el fondo, pero hace lo mismo que otras muchas telenovelas de su época en la forma. Para ser una telenovela de 2006, es una telenovela que arriesga y no se corta a la hora de abordar temas que no solían estar presentes en el género en aquel entonces, como la homosexualidad, el consumo de drogas, el sida o la inmigración ilegal y el racismo asociado a ella. Sin embargo, como muchas telenovelas de aquella época, todo lo que gana en el fondo lo descompensa con una forma alargada innecesariamente hasta los 172 capítulos, cuando, por su arco narrativo inicial, estaba pensada en un principio para unos cien. Y es ahí donde la apuesta arriesgada por el fondo se desdibuja en pro de la forma.

Valeria y Francisco protagonizan una historia de amor maduro

La primera novedad de Tierra de pasiones se presenta antes de que comience la historia, con una pareja de protagonistas maduros, que no han tenido suerte en el amor y que están destinados a conocerse y enamorarse. Cabe señalar que ella es todo lo contrario a lo que se espera de una heroína: Valeria tiene un carácter y unos impulsos inusuales en las heroínas de aquella época. En ese sentido, la historia de los protagonistas es poco convencional para 2006 y se encuentra bien llevada en los primeros cincuenta capítulos. El resto es un despropósito, ya que Valeria y Francisco se separan por tonterías, como cualquier otra telenovela de la época, e incluso él se plantea casarse con Paula, la novia que tuvo antes de conocer a Valeria. El culmen del despropósito llega en el último alargue de la telenovela, en el que Francisco descubre que su primera esposa no está muerta y vuelve con ella, creyendo sentir un amor que no siente. Eso sí, ese último alargue también beneficia a Valeria, que fija sus ojos en Fernando, el segundo galán de esta historia, al que parece querer asociarla el guion, antes de un giro final que hace que Valeria y Francisco retomen su relación. Pienso, sinceramente, que con la química tan bonita que tienen Gaby y Saúl, el guion no aprovechó todo lo aprovechable para sacarles el máximo partido.

Belinda y don Chema, en el fingido secuestro de la joven

Más suerte tuvieron los villanos, con unas tramas impresionantes, salpicadas de diálogos magistrales, algo característico de todo lo que escribe Eric Vonn. Las tramas de don Chema y de Marcia dan vida a la telenovela, ya sea juntos o por separado. En el caso de ella, como os adelantaba en el apartado anterior, su tormentosa relación con Jorge es, para mí, una de las mejores tramas de la telenovela, al revelar cómo hasta una mujer sin escrúpulos y con muchísima ambición puede enamorarse de quien menos se lo espera, y cómo él sufre lo indecible y arruina su vida por ese amor. El último alargue de la historia beneficia a Marcia, ligándola a un multimillonario mayor que resulta ser el padre de Valeria. Ahí sí jugaron bien la técnica del alargue. Lo mismo le ocurrió a don Chema, que vio cómo, cuando estaba por salirse con la suya, se le desmoronaron sus mentiras al ser reconocido por un campesino con el que había compartido infancia y juventud y al traer de vuelta a su primera mujer.

Jorge vive un amor muy perturbador con Marcia

Narrativamente, la telenovela tiene tramas tan rompedoras como la de Belinda, una joven que disfruta de su sexualidad al tiempo que consume drogas y se convierte en el principal quebradero de cabeza de los protagonistas, ya que Valeria la cree su hija. Puede que esto último sea lo que menos me gustó de la telenovela: la insistencia en hacer creer al espectador que Belinda es hija de Valeria para que finalmente se descubra que no lo es. Como os decía, es de aplaudir todo lo que tocaron a través de Belinda: drogas, relaciones sexuales sin protección, sida… Lo mismo cabe señalar sobre un triángulo muy interesante, el que forman Daniela, Alex y Mauro, en el que Mauro y Álex mantienen una relación pese a que Alex es hermano de Daniela y esta es la mujer de Mauro.
Dentro de lo rompedor también sorprende la relación de Patricia y Ramiro, un par de campesinos ilegales, que ven trastocado su matrimonio después de que ella sea violada reiteradamente por el capataz del rancho, y que deciden volver a su pueblo, en México… para que ella regrese sola, tiempo después, tras haber perdido a Ramiro y a sus hijos en un accidente y embarazada de su violador. Es tan arriesgado como retorcido y aún lo es más si se tiene en cuenta que el bebé producto de la violación acaba en manos de la Nana e Ismael, que adoptan al bebé pese a que no son precisamente unos chavales.

Valeria decide darse una oportunidad con Fernando

El ritmo de los acontecimientos es el que tiene una telenovela de hace veinte años. En eso tampoco se diferencia de sus coetáneas. Se evidencia mucha planificación en los primeros cien capítulos, menos en los siguientes setenta y pico. Sin embargo, en unos y otros los acontecimientos tienen lugar sin prisa pero sin pausa, con personajes que se tiran decenas de capítulos en el hospital, bodas que se anuncian muchísimo antes de que ocurran o embarazos que se hacen eternos. Se manejaba un tiempo narrativo muy apegado al de la vida real, aunque aquí puede que incluso más ralentizado que este, a juzgar por lo que duran los embarazos. Los acontecimientos se desarrollan a su ritmo hasta llegar a un final muy del estilo de las telenovelas de hace años en la forma, pero totalmente distinto en el fondo: pocas cosas quedan cerradas y se deja claro que los villanos siguen vivitos y coleando, uno más que el otro. La sensación que deja ese final es que Eric Vonn, quizás cansado de tanto alargue, se decidió a no cerrar nada con el único propósito de reírse de los alargues previos. Quizás fue eso o quizás fue que en cierto modo adelantó lo que estaba por venir en forma de segundas y sucesivas temporadas para las telenovelas. Tal y como termina, Tierra de pasiones podría haber tenido una segunda parte.
TRAMAS: 3,75/5

MÁS COSAS
Como muchas telenovelas del Telemundo de principios de siglo, Tierra de pasiones echa la casa por la ventana en lo que a exteriores y localizaciones se refiere. Sin embargo, los decorados que recrean muchas de esas localizaciones se ven raquíticos y apelotonados en exceso. También, como en muchas telenovelas de aquella época, es frecuente que el equipo técnico rompa la expectativa de ficción con algún micro que se descuelga en pantalla.

   

La banda sonora de la historia es preciosa, con dos temas principales interpretados por Gabriela Spanic. Entre los dos, yo me quedo con el que comparte título con la telenovela, si bien es cierto que Necesito tu tierra, el segundo, más balada, también tiene su punto. 
El vestuario refleja el presupuesto que tuvo esta telenovela, que tampoco escatimó en gastos en ese sentido. Lo mismo cabe decir de su lenguaje, en el que no hubo censuras, ni tampoco en el tono violento de algunas escenas, que quizás hoy serían recortadas. En ese sentido, Tierra de pasiones también fue una telenovela adelantada a su época. 
MÁS COSAS: 2,75/3



Si buscáis una telenovela en cierto modo vanguardista, esta es vuestra historia. Un elenco de primera defiende unos personajes muy humanos, en unas tramas potentes que, en líneas generales, solo se ven mermadas por los alargues que sufrió, fruto del éxito que obtuvo en Estados Unidos en 2006. Eso sí, hay que verla (y analizarla) sin la perspectiva y los cambios que ha experimentado el género en estos veinte años. 

PUNTUACIÓN FINAL: 8,5 
·Sígueme en Facebook, X e Instagram· 

Comentarios

Nico Montero ha dicho que…
A mí me gustó mucho la novela especialmente en su segunda parte con la aparición de los personajes de Fernando y Agustín,me gustó la trama de este último con Marcia ,el final de el personaje de el parece previsible pero no lo es, aunque si la novela hubiera querido ser más original yo personalmente habría dejado a Bernie con Gaby spanic como pareja principal,les ví más química que con Francisco,yo a Lozano lo hubiera dejado en pareja con Laura,eso habría sido más novedoso para la época,Siachoque es una perra aunque siempre haga la misma villana y me gustó mucho el personaje de Belinda