jueves, 15 de junio de 2017

PRIMER VISTAZO: "Mi marido tiene familia" (Televisa, 2017)

Televisa estrenaba el pasado 5 de junio una de sus nuevas apuestas para la segunda mitad del año: “Mi marido tiene familia”. Algunas webs apuntan a que es un ‘remake’ de una historia coreana, mientras que otras señalan que es una historia original.
Zuria Vega y Daniel Arenas encabezan un elenco en el que figuran grandes actores y actrices como Diana Bracho, Rafael Inclán, Silvia Pinal o Luz María Jerez.
Como siempre, antes de pasar a hablaros un poco del primer capítulo, os dejo el tráiler de la historia:

“Mi marido tiene familia” se presenta como una telenovela blanca y familiar. Una historia de esas que busca reunir otra vez a padres e hijos frente al televisor, en una época en la que cada cual va a su bola y ve lo que le da la gana en internet. El punto de partida es sencillo: Robert (Daniel Arenas), un prestigioso cirujano infantil, se encuentra disfrutando de la vida junto a su novia Julieta (Zuria Vega), responsable de algo así como una agencia de publicidad. Digo lo de algo así, porque no me ha quedado del todo claro. Como veis, una pareja moderna y urbana, como cualquiera de las que uno puede encontrarse en una ciudad de hoy en día (Oaxaca, en el caso de la telenovela).
El primer capítulo sirve para presentar los personajes al espectador y ahondar un poco en el pasado de Robert: fue adoptado por una familia neoyorquina siendo un niño. ¿El motivo? Se le perdió a su verdadera madre, justo cuando esta se puso de parto en un enorme mercado. Cómo llegó a ser adoptado es algo que no os puedo decir, porque no nos lo muestran. Se dice que fue adoptado con cuatro años. No me resulta creíble que un niño con cuatro años pase por eso, y no recuerde, como asegura Robert, nada de su infancia. Yo me perdí con cuatro años en una enorme calle comercial y supe decir cómo se llamaban mis padres y más o menos donde vivía. Me ayudó una mujer mayor a dar con ellos, que me estaban buscando desesperadamente por la calle, peatonal, y repleta de gente. Es algo que pese a que tenía cuatro años, recuerdo como si hubiese sido ayer. No me cuadra que Robert, que tiene ‘coco’ (es cirujano infantil, nada más y nada menos) no lo recuerde, por mucho trauma que pueda haber tras ello. Si hubiera tenido dos años, pues igual.
Volviendo a la telenovela, argumentalmente no se le puede objetar nada más. Un capítulo con un ritmo correcto, que al final plantea ya lo que va a ser el meollo de esta historia: Robert y Julieta se mudan a un apartamento que es propiedad de los padres biológicos de Robert, interpretados por Diana Bracho y Rafael Inclán y obradores de profesión. Un apartamento que está en un bloque donde viven el resto de hijos que el matrimonio tuvo, el tío de Robert y su esposa…
Sobre el ‘casting’, tengo que decirlo. Zuria Vega está guapísima y la veo muy cómoda como Julieta. Daniel Arenas necesita algo más de ‘espíritu’ en determinadas escenas. No me cuadra, por cierto, que un cirujano vaya a atender y auxiliar a un paciente que acaba de llegar de urgencia… ¡Con corbata! Una molesta corbata que cuelga como péndulo del cuello de Arenas y que roza con el paciente mil veces. Está bien que quieran poner guapo al galán, pero congruencia con estas cosas, por favor. Un cirujano atendiendo a su paciente con corbata, es como ver a Eduardo Manostijeras conduciendo un autobús.
Un puntazo a favor de la historia es ese elenco de grandes que ha conseguido reunir, con Diana Bracho, Rafael Inclán, Silvia Pinal, Luz María Jerez u Olivia Bucio. Por cierto, me he reído mucho con esta última, que tiene un personaje que promete dar grandes momentos. Curioso también volver a ver a Diana y a Luz María como hermanas, tal y como ocurrió en “Quiero amarte” hace unos años. Por ahí aparece también René Casados, en modo electrocutado, porque no para de gesticular, moverse y llevar demasiado al extremo un personaje que debería controlar más.
Nada que criticar sobre la realización. Muchos exteriores, decorados muy bien conseguidos, unas quemaduras en un paciente de Robert bien recreadas y unas transiciones entre escenas muy al modo de las de las ‘sitcoms’ que quedan bastante bien.

La que tenéis sobre estas palabras es la entrada oficial. Es recopilatorio de ‘promos’, aunque con una grafía muy chula y una canción preciosa que además se amolda a las imágenes y al ritmo de las mismas. Les ha quedado, en ese sentido, bastante bien.
Produce Juan Osorio, lo que significa que si va bien en audiencia, desarrollará, para bien o para mal, la idea que sus guionistas tengan en mente tal y como la tengan en mente. Si va mal, les obligará a meter cambios por doquier e invitará a los actores a salir en prensa con cualquier excusa para que la audiencia suba. Por ello no me atrevo a decir si la veré o no. Si no se extiende mucho y coincide, por ejemplo, que llegue a Nova, igual la veo, como estoy haciendo con “La doña”.
A ver qué me contáis aquellos que la estéis viendo al día o que, al menos, hayáis visto más de un capítulo. 

3 comentarios:

tessa dijo...

Gafemo, el tema es de los que mandan a Eurovsión, de estos que no sacan ni 10 puntos tipo España....jaja
El resto una telenovela entretenida, por lo que has puesto!!!
bye bye

rofphoebe (Rosario) dijo...

si que es un remake de una novela o serie coreana. Sobre el tema de porque el protagonista se pierde y no aparece en los siguientes caps se ve la razón porque el niño desapareció de verdad. Es que no lo quiero contar por si alguien la quiere ver.
Julieta trabaja para clarks que es una empresa de moda.

Gafemo (Hablemos de telenovelas) dijo...

Buenas noches...

@Tessa... Tiene buena pinta. No sé, el tema a mí me ha gustado. Te doy la razón, eso sí, en que pega para Eurovisión.

@Rosario... Leí varias webs y ante la duda, las opté por las dos posibilidades. Más bien creía en lo de que fuese 'remake' de una telenovela coreana, porque a Juan Osorio le atrae mucho lo que se produce allí y tenía su sentido, como parece ser que es.
Me dejas con la curiosidad sobre cómo desapareció Juan Pablo / Robert jaja.
Gracias por el apunte sobre Julieta. Al ver los decorados y con tanto ir y venir, se me asemejó más al ajetreo de una agencia publicitaria.

Un saludo!