domingo, 6 de diciembre de 2015

PEQUEÑAS COSAS QUE ME MOLAN: Los números romanos en las entradas de Televisa

Sí. Sé que es una minuciosidad y que puede parecer una tontería… Pero no puedo evitar escribir sobre ello. Es una de esas ‘pequeñas cosas que me molan’ del género, o, mejor dicho, de las telenovelas que produce Televisa.
Según Wikipedia, Televisa ha producido, en sus casi sesenta años de historia, más de 760 telenovelas. Todas ellas tienen solo dos cosas en común: el haber sido producidas por Televisa y el contar con el año en que se produjeron impreso en sus créditos de entrada o en los de salida, y escrito en números romanos.
No se sabe exactamente por qué los directivos de Televisa decidieron que el año de producción de sus historias se mostrase en las mismas en números romanos. Lo curioso es que esa tradición, que dio inicio con “Senda prohibida” en 1958, se ha mantenido hasta nuestros días como un símbolo distintivo de las producciones del gigante mexicano. Pese a que han sido muchas las productoras que han copiado distintas cuestiones de Televisa y sus productos (y viceversa), ninguna (si me equivoco, corregidme) se ha atrevido a incorporar a sus historias el año de producción escrito en números romanos. En sus orígenes no aparecían al principio, en la entrada, sino al final, en la salida. Hoy me parece que salen en ambas (entrada y salida). Digo que me parece, porque reconozco que aunque sí veo las entradas, no suelo ver las salidas.
No sé cómo estará el tema en los distintos sistemas de enseñanza del mundo, pero aquí en España hay un poco de todo. A mí me enseñaron a escribir en números romanos con tan solo seis años. Nos insistieron tanto que aún hoy sigo haciendo uso de ellos para distintas cuestiones. Sin embargo, me parece que es algo que cada vez se ve y se usa menos. Una lástima, siendo una parte tan importante de la herencia latina como lo pueden ser las construcciones civiles que nos dejaron los romanos o la herencia léxica que nos dejó el latín.
Volviendo al tema del artículo, sé que el género evoluciona poco y que las telenovelas que Televisa ofrece vienen a ser más o menos lo mismo que lleva ofreciendo desde hace décadas. La no evolución del género me hace pensar que nunca se van a llegar a reemplazar los números romanos de las entradas de las telenovelas por números ‘ordinarios’. 

2 comentarios:

tessa dijo...

Esto de los num. romanos supongo que lo ponen porque en todas las peliculas y series mas bien americanas y de Europa, al final esta asi, por lo menos hasta el año 2000

Resulta que en peliculas de siempre, las clasicas que te las repites de cuando en cuando y te vuelven a gustar. Siempre busco.el año al final, para relacionarlo con la manera de vestir o la decoracion de las casa y los coches, y esta en num romanos y me cuesta la L 50. la C100 la X 10 etc etc. Tambien lo apredi en el cole como tu.

Por cierto esta de Yo no creo en los hombres no me acaba de enganchar. Tiene mucho que ver los protagonistas. Este que hace de Daniel no me gusta, no es apuesto. Lo vi en Amor Bravio y ya me molestaba. Y tanta vecindad tan cutre tampoco me gusta. La he dejado de ver. Saludos

Gafemo (Hablemos de telenovelas) dijo...

Pues sí, Tessa... Es muy probable que esto de los números romanos en las historia de Televisa venga del cine clásico. De todas formas, lo dicho, me parece que es un sello tan inherente a Televisa que se me haría raro si llegaran a reemplazarlos por los números ordinales algún día.

Sobre "Yo no creo en los hombres", a mí me comenzó a enganchar pasados unos ocho o diez capítulos. Discrepo en lo de Flavio Medina (Daniel). Yo ya lo vi en tres telenovelas ("Amor bravío", "Quiero amarte" y "Yo no creo en los hombres") y a mí me gusta mucho como actor. Pese a que le dan villanos, siempre sabe hacerlos diferentes... Y en el caso de Daniel hay mucho detrás de él que lo condiciona a ser como es. Discrepo contigo en lo de la vecindad... ¡A mí me encantaba! De hecho tengo un 'post' que se publicará en breve dedicado a esa vecindad, muy famosa en el género, por cierto.
Pero para gustos, colores.

Un saludo