jueves, 15 de octubre de 2015

CRÍTICA: "El Señor de los Cielos" (T3) (Telemundo y Argos, 2015)

Tras haber visto, el año pasado, la primera y la segunda temporada de “El Señor de los Cielos”, tenía claro que había que ver la tercera. Me puse a ello en junio. La terminé a finales de septiembre, pocos días después de que se emitiera el final en Estados Unidos. Toca hacerle la oportuna crítica…

SINOPSIS:
Aurelio Casillas (Rafael Amaya) está preso, tras su detención por Leonor Ballesteros (Carmen Villalobos) en un bunker de la marina mexicana, comandada por Rodrigo Rivero (Manuel Balbi).
*Logotipo de la tercera temporada.
Ha pasado meses encerrado entre cuatro paredes, sin saber si es de día o de noche, soportando el duro castigo de torturadores que buscan sacarle los nombres y paraderos de sus cómplices. Sin embargo, Aurelio no ha abierto la boca, porque el verdadero dolor no lo siente con cada golpe, sino por dentro, en su conciencia, por haber perdido su libertad, su imperio, el cariño de sus hijas Rutila (Carmen Aub) y Luzma (Gala Montes), el amor de Mónica Robles (Fernanda Castillo) y a todas las mujeres que lo amaron.
A la prisión llega el agente de la CIA Tim Rawlings (Sergio Mur), proponiéndole a Casillas ser su ‘chivato oficial’ a cambio de su libertad provisional y condicionada a las instrucciones que reciba de la agencia estadounidense. Aurelio aprovechará esa oportunidad para salir de la cárcel y, poco a poco, reconstruir su imperio, apoyado por su sobrino Víctor (Jorge Luis Moreno).

DATOS y TRÁILER:
104 capítulos de 45 minutos. México y EEUU (Telemundo y Argos). Productora: Marcela Mejía.

ACTUACIONES:
“El Señor de los Cielos” es Rafael Amaya y punto. En esta temporada lo hemos visto disfrutando de un personaje que domina de una forma tremenda, después de llevar tres años metiéndose en la piel de Aurelio Casillas.
*Rafael Amaya y Fernanda Castillo, Aurelio y Mónica.
A su lado ha continuado Fernanda Castillo, interpretando a Mónica Robles. La química entre ambos es brutal, aunque creo que los guionistas deberían de haberles dado más tramas juntos, especialmente después del romance tan intenso que arrastraban de las dos temporadas anteriores. Por supuesto, Fernanda se vuelve a lucir como Mónica, otro personaje imprescindible en la historia.
Del lado de los buenos volvemos a tener, aunque no hasta el final, a Carmen Villalobos, que repite como Leonor Ballesteros. Carmen no decepciona, pese a que su personaje se pasa gran parte de la telenovela ‘desconectando’ de los narcos que le han destrozado la vida.
El cuarteto protagonista lo cierra Mauricio Ochmann, que repite como el Chema Venegas. Mirad que me gusta Mauricio como actor, pero lo he visto raro. Hay escenas en las que parece que está aburrido, que actúa con pereza. También es cierto que su personaje ha dado menos juego del que dio en la segunda tanda y que quizás los guionistas no acertaron con muchas de las tramas que le adjudicaron.
*Mauricio Ochmann y Carmen Aub, Chema y Rutila.
De las temporadas anteriores también continúa Lisa Owen, deleitándonos con su, a veces adorables y a veces temida, Doña Alba, a quien los guionistas han dado una serie de tramas un tanto curiosas. Repiten, además, Carmen Aub, que me ha encantado como la Rutila que empieza, por fin, a madurar y a ser consciente de las responsabilidades que tiene como madre, y Tommy Vásquez, como el Tijeras, que esta temporada ha estado bastante mejor que en las otras dos anteriores.
Entre los nuevos fichajes destacan varios nombres… En primer lugar, Sergio Mur. El actor español se convierte en Tim Rawlings, un agente de la CIA con pocos escrúpulos en lo que a su trabajo se refiere y obsesionado con ascender a como dé lugar. A Sergio le queda el personaje como anillo al dedo y se le ve disfrutando de él. Ojalá le sigan dando papeles de este estilo, muy distintos a los que hacía en las series españolas y que tan bien le quedan.
Todo lo contrario a Tim es Rodrigo Rivero, uno de los personajes más buenos e incorruptibles que han pasado por esta historia. El gran Manuel Balbi es el encargado de darle vida, demostrando, nuevamente, que es capaz de sacar adelante y con sobresaliente cualquier personaje que se le ponga por delante.
*Jesús Moré es Omar Terán.
Me alegró mucho ver cómo, por fin, tras años anclado en secundarios irrelevantes en Televisa, Jesús Moré ha podido mostrar al público que tiene madera de actor y que puede brillar con un personaje como Omar Terán, con sus luces y sus sombras. Espero que este sea el primero de muchos papeles de peso y con fondo que le lleguen. Lo mismo podría aplicársele a Verónica Montes, que se ha metido en la piel de Belén, la Condesa. Aunque tardó un poco en pillarle el tono al personaje, Verónica demostró tener capacidad para llevar un personaje con peso en la historia, como es el caso de Belén.
Disfruté mucho volviendo a ver a Sabrina Seara, aunque con un personaje totalmente opuesto a su adorable Penélope en “Pasión prohibida”. Sabrina, como Esperanza, ha llegado a poner la guinda picante a la historia y a ofrecernos un personaje polémico pero que encaja a la perfección con la línea que venía manteniendo la telenovela.
*Tomás Goros y Alex de la Madrid, Garnica e Ignacio.
Merecen también una mención el ‘dúo sacapuntas’, Alejandro de la Madrid y Tomás Goros, como Ignacio y Garnica respectivamente, una pareja un tanto extraña que ha dado bastante juego en esta tercera temporada.
Del resto del elenco, destaco varios nombres… Leonardo Daniel, como el temible Alfredo Aguilera; Sebastián Ferrat, como el despreciable Juan Antonio Marcado; Lorena del Castillo, que promete darnos mucho juego en la cuarta temporada como Evelyn García; y Juan Ignacio Aranda, que ha regresado para volverse a meter en la piel del corruptísimo Ramiro Silva de la Garza.
*Gala Montes es Luzma.
Sigo con dos cosas sobre el elenco juvenil. En primer lugar, un halago para Gala Montes, que interpreta a Luzma, la hija menor de Aurelio. No conocía a Gala, y me ha encantado. A su edad es mucho más natural que muchas actrices que llevan décadas en el género. Le auguro un buen futuro y seguramente en tres o cuatro años la veremos protagonizando en Telemundo.
Jorge Luis Moreno interpreta a Víctor Casillas, hijo de Chacorta. Se ve que Jorge Luis se esfuerza pero no cumple. Lo he visto muy sobreactuado y no sé si es cosa de los guionistas o suya, pero Víctor parece a veces una parodia de Aurelio. Creo que es el personaje que más deben pulir de cara a la cuarta tanda de capítulos. Y lo mismo podría aplicársele al actor.
Y como sabéis los que la sigáis, al final de cada temporada llegan nuevos personajes que se desarrollarán o tendrán más relevancia en la siguiente. Aquí han llegado, entre otros, Maritza Rodríguez, como Amparo, un personaje que de momento ha aportado poco o nada; Gabriel Coronel, como Armando, un pícaro que promete hacer de las suyas en la cuarta temporada; Plutarco Haza, como el Ingeniero, que parece va a ser una versión ‘reloaded’ del Chema Venegas; y el gran Marco Treviño, como Abel, un hombre que parece llega a equilibrar la balanza a favor de los buenos. 

TRAMAS:
La esencia de la telenovela sigue siendo la misma: las aventuras y desventuras de Aurelio Casillas y sus parientes. Claro, que a Aurelio nos lo meten, para empezar, en un escenario en el que solo había pasado dos noches, veinte años antes: la cárcel.
*Carmen y Rafael en el arranque de temporada.
Argumentalmente, la trama que se crea para que Aurelio salga de la cárcel como testigo protegido (chivato) de la CIA es extremadamente retorcida y deliciosa. Que en esa ‘salida’ lo acompañe su archienemiga Leonor Ballesteros es todavía más morboso. La de cosas que les pasan en esos días hacen que la temporada arranque de una forma muy emocionante, con ellos dos envueltos en varios tiroteos, corriendo sobre un tren en marcha…
Tras este arranque tan trepidante, lo demás vuelve a ser lo mismo a lo que nos tenían acostumbrados, con tiroteos, tráfico de drogas, y más sexo de lo habitual. Solo hay una pequeña diferencia… Aurelio va acompañado por su sobrino Víctor, después de que su hermano Chacorta fuera asesinado por los hombres del Chema. La marcha de Raúl Méndez se notó y mucho, ya que por más que intentaran hacer de Jorge Luis Moreno un nuevo Chacorta, la cosa no pasó de intento. Desconozco cómo estuvieron los tiempos, pero si la producción sabía de antemano que Raúl se iba, una solución para cubrir el hueco dejado por su personaje hubiera pasado por no matar a Heriberto, el hijo de Aurelio, interpretado por Ruy Senderos, y convertirlo en su compañero de andanzas en esta tercera temporada.
*Carmen Aub y Manuel Balbi, Rutila y Rivero.
A diferencia de la segunda temporada, que quizás fue la más ‘romántica’, en esta la trama política ha tomado tanto peso o más peso del que tuvo en la primera. Hemos visto a tres presidentes distintos, con sus problemas de gobierno, sus casos de corrupción e, incluso, sus percances familiares.
En detrimento de ello, la trama policial ha perdido peso, centralizando sus historias a través de la CIA, la DEA y, fundamentalmente, la Marina mexicana. Es algo que no he entendido… ¿Qué hace la Marina investigando en temas de narcotráfico y persiguiendo narcos? Aquí en España la Marina está, como su nombre indica, para temas relacionados con el mar y la navegación (incluido, eso sí, el tráfico de drogas por mar). Entonces, ¿tiene la Marina mexicana funciones distintas? ¿Dónde quedó aquella agencia antidrogas del Gobierno que presidieron, entre otros, Jiménez Arroyo y Marco Mejía? ¿Ha desaparecido?
*Verónica Montes y Rafael Amaya, Belén y Aurelio.
En el plano sentimental, amoroso o romántico, me quedo sin duda alguna con una historia de amor preciosa a la par que, aparentemente, imposible: la que viven Rodrigo Rivero, el director de la Marina, y Rutila Casillas, la hija de Aurelio. Manuel y Carmen han tenido una gran química y nos han regalado una historia de amor tremenda, pese a que el Chema Venegas, padre del hijo de Rutila, haya hecho todo lo posible por entorpecerla. Junto a ella, sí que salvaría otra trama romántica: la ‘pasión prohibida’ que viven durante gran parte de la historia Aurelio y Belén. Una trama preciosa, con un final en parte esperado cuando el Feyo, el marido de Belén, descubre los amoríos entre ella y su socio.
Del resto, poco más… A Aurelio y a Mónica los hemos tenido muy pero que muy separados, hasta el punto de que ella acaba ‘enamorada’ y embarazada del sobrino de Aurelio, lo cual a mí no me convenció para nada y me pareció una forma de cargarse bastante la historia de amor, que, con sus tiras y aflojas, habían mantenido Aurelio y Mónica.
*Una escena lésbica con Fernanda Castillo y Sabrina Seara.
Aunque no haya habido mucho amor, sí que ha habido grandes dosis de sexo. Esta temporada ha estado cargada de sexo y de novedades en ese sentido. Hemos visto sexo en solitario (por cierto, solo femenino), en pareja (incluido sexo oral) y en tríos. Ha habido incluso, varias escenas lésbicas, lo cual es algo que no se ve, así como así, en cualquier telenovela.
En lo que a argumento se refiere, la temporada hubiera sido perfecta si se hubiera acabado con 80 capítulos, a lo sumo. Sin embargo, se decidió tirar hasta los 104, posiblemente porque la segunda temporada de “Señora Acero” aún no estaba lista para ser emitida. La consecuencia de esto es que la parte final de la temporada es muy tediosa, con mucho relleno y con la aparición de unos cuantos personajes y tramas que ya son parte, por así decirlo, de la cuarta temporada. Ello conduce a un final abierto, con varias incógnitas por resolver.
*Jorge Luis Moreno, el 'nuevo' Víctor Casillas Jr.
No termino… Tengo que criticar varias cosas más… La primera, que la tercera temporada comienza con un salto temporal que nos hacen creer que es abismal, pero que en realidad es de tan solo cinco o seis meses. Ello me lleva a otra cuestión… ¿Era necesario cambiar a Miguel Melo por Jorge Luis Moreno? ¿Por qué no mantener al Víctor de la segunda temporada, como sí se hizo con Carmen Aub y su Rutila? Volviendo al paso del tiempo, hay cosas que no cuadran… Luzma acaba la segunda temporada como una niña de diez u once años y comienza la tercera como una adolescente de unos catorce, con cambio de actriz incluido. Igualmente, Cristina, la amiga de Rutila, acaba la segunda temporada como una estudiante de instituto, mientras que comienza la tercera como una periodista de nivel. Ha de haber sido muy lista para sacarse una carrera y criar fama en solo seis meses.
Hablando de saltos temporales, comentar que me ha parecido muy confuso el salto temporal de dos años que se da en torno al capítulo noventa y una cosa derivada de ello: que Omar Terán, el presidente de México, decida investigar el asesinato de su esposa… ¡Dos años después de que ocurriera!
*Sebastián Caicedo 'volvió' con otro personaje.
En segundo lugar, no me gusta el reciclaje de actores… Que recuperen a Sebastián Caicedo (el Tostado, en la segunda temporada) para hacerlo pasar por el hermano gemelo de su pariente que viene en búsqueda de negocio y venganza, es algo que no me ha gustado. También me parece un recurso fácil el crear personajes a partir de hermanos de personas fallecidas (véase Amparo o los que se anuncian que aparecerán en la cuarta temporada).
Sí que me alegra que se recuperen personajes de temporadas anteriores, como Ramiro Silva de la Garza, y que se hagan referencias a personajes fallecidos (la Rusa, Marco Mejía, el Turco…). Propongo desde aquí a los guionistas recuperar a Doris, la mujer de Jiménez Arroyo, para la cuarta temporada. Se había escapado a Brasil y sería genial que volviera buscando venganza contra Aurelio.
Y ahora sí, acabo con un aplauso. Esto es ficción pero con tintes de realidad. Me alegra que la historia siga apostando por reflejar cosas tristemente cotidianas en el México actual, como la corrupción o el tráfico de drogas y armas y haga guiños a otros problemas reales, como la matanza de Iguala.

MÁS COSAS:
Los productos de Argos suelen tener una factura impecable y este no es la excepción. Se usan los justos decorados, ya que gran parte de las casas que se alquilan para rodar se aprovechan también por dentro. Han elegido muy bien, una temporada más, las casas en las que rodar. En lo personal, me quedo con la impresionante mansión que se ‘construye’ Aurelio en el DF. Espectacular.
Me han gustado mucho los efectos especiales y una nueva serie de técnicas que han usado para rodar las escenas de acción que permiten al espectador ver cómo corren los protagonistas como si estuvieran a su lado o el proceso de disparo de una bala o un proyectil como si realmente se estuviera delante de él.
*Parte del elenco, en la presentación de la temporada.
Sobre los ‘soundtracks’, bien. Sí que debo comentar algo de la canción que abre la temporada… Me parece penoso que en un producto con tanto presupuesto se haya ‘reciclado’ la canción de la temporada anterior, porque la base musical es la misma, solo cambia la letra.
Del vestuario, nada que objetar. Me alegra también que en una historia como esta, ambientada en un pasado reciente (entre el 2006 y el 2009), se cuiden detalles como el cambio a pasos agigantados que dio la telefonía móvil (empezamos la temporada viendo teléfonos móviles con tapa y antena y acabamos viendo Iphones). Lo mismo puede aplicarse respecto de la informática o de los coches.
Acabo con una observación respecto de las localizaciones… En general, todas están bien elegidas, pero hay una con un detalle que me llamó la atención… Se trata de la selva en la frontera colombo-venezolana. Que no es selva ni es Colombia es algo que ya se sabe. No obstante, la producción trata de conseguir una mejor ambientación en las escenas metiéndoles cantos y chillidos de loros. Lo que no me esperaba es que se les colase un pavo real en una escena… ¿En qué selvas hay pavos reales? Imagino que rodaban en un parque de México y se les coló el animal.

Para acabar, y a modo de resumen, la temporada hubiera sido una temporada de notable alto si la hubieran terminado veinte o veinticinco capítulos antes y no le hubieran metido tanto relleno y tramas absurdas solo para seguir haciendo capítulos y buenas audiencias. A ver qué nos depara la cuarta…

-PUNTUACIÓN FINAL: 7,6-

1 comentario:

alexhoy dijo...

La van a pasar en nova. Esperemos que guste