domingo, 24 de mayo de 2015

MI VIDA Y LAS TELENOVELAS: Un final de una telenovela visto en un bar

Llevaba tiempo queriendo abrir un apartado para contaros algunas vivencias personales ligadas o relacionadas con las telenovelas.
Por fin me he animado a ello. Comienzo con una muy divertida… Por lo menos, para mí.
20 de abril de 2010, hace ya más de cinco años. Varios amigos fuimos a pasar el día a Puente Viesgo, un pequeño pueblo de Cantabria, famoso por sus cuevas rupestres de El Castillo y La Moneda (habíamos ido precisamente a visitarlas) y por su balneario.
De vuelta a Oviedo (capital de Asturias, en la que vivo como muchos sabéis), y viendo que aún eran las seis y algo de la tarde, decidimos parar en Villaviciosa (una villa preciosa de las muchas que tiene esta región) a tomar algo.
Entramos en un bar, pequeño, situado a dos pasos del ayuntamiento. Entramos… O lo intentamos, porque tuvimos que sentarnos en la mesa más próxima a la puerta. El bar estaba lleno. Lo primero que pensé, fue que habría algún partido de fútbol o habría ocurrido una tragedia de esas que hace que la gente se ‘pegue’ al televisor.
No había fútbol, pero tampoco ninguna tragedia… O casi, porque una mujer estaba a punto de caer desde lo alto de una iglesia. Un sacerdote la sujetaba intentando que no se viniera abajo. Y lo estaban emitiendo por la tele. Era parte, como habréis podido deducir al ver la foto que acompaña al texto, del final de “En nombre del amor”, que TVE emitía aquel día y que yo había visto unos días antes por internet.
La tía Carlota finalmente se cayó. Y en una de las siguientes escenas aparecía en la cárcel en silla de ruedas. “Véis, ¡ya sabía yo que esta iba a acabar en silla de ruedas!”, comentaba la camarera con varios clientes al verlo, y en referencia a los capítulos anteriores, en los que la pérfida Carlota Espinoza de los Monteros finge estar paralítica.
No nos atendió hasta que salió la palabra ‘Fin’ en pantalla y el resto de los clientes, unos veinte o veinticinco, volvieron a sus sillas. Recuerdo que le pregunté a la camarera, que se disculpó con nosotros al ir a atendernos, si la habían visto de continuo. Me respondió que ella era fan de las telenovelas y que era la única forma que tenía de entretenerse por la tarde en un bar cuyos clientes eran personas mayores que iban a echar la partida y a poco más. La diferencia, según me dijo, “fue que esta los enganchó a todos”. 

1 comentario:

Daniel dijo...

WOW!! que locura Gafemo :D, que ENDA engancha en todo el mundo no hay duda; pero me parecio muy divertido que el final acaparo la atencion de todos los presentes del bar incluyendo caballeros no aqui se va el esterotipo de que las producciones son exlusivas para las mujeres, bravo x Carlos Moreno y sus producciones y genial la tia Carlota sin duda una villana que al final me causo un poco de pena todo su desamor la convirtio en esa mujer perfida que bien mencionas, creo analizando es el final que mas me ha gustado de las prosucciones de Carlos.