domingo, 10 de noviembre de 2013

CRÍTICA: "Mentir para vivir" (Televisa, 2013)

Hacía mucho que no esperaba con tantísimas ganas el estreno de una telenovela. “Mentir para vivir” iba a ser la historia del año, una superproducción para recordar, como lo fue en su día “La fuerza del destino”. Ambas tenían en común tres cosas: historias originales, María Zaratini como alma de las dos y Rosy Ocampo como productora (bueno, cuatro, ya que Zepeda es el protagonista de ambas).
Me hice muchas y muy altas expectativas con esta historia que seguí conforme a su ritmo de emisión en México… y, aunque no estuvo mal, mis expectativas no se cumplieron.

SINOPSIS:
Oriana Caligaris (Mayrín Villanueva) está felizmente casada con José Luis Falcón (Diego Olivera), los dos son mexicanos y viven junto a su pequeña hija Alina (Ana Paula Martínez) en Cartagena, Colombia.
Un buen día todo cambia, José Luis le confiesa que trafica con oro y las ganancias están en cuentas de banco a su nombre y la policía está a punto de descubrir todo. Desconsolada, Oriana decide romper con él, regresar a México con su hija y buscar a su única amiga, Raquel (Altair Jarabo) quien junto a su socia Lucina (Cecilia Gabriela) tienen un pequeño hotel de playa.
*Logotipo de la producción.
En el hotel está hospedado Don Gabriel Sánchez (Alejandro Tommasi), quien al enviudar se casó con Lila Martín (Lourdes Munguía), una mujer joven y ambiciosa cuyo hermano Berto (Ferdinando Valencia), es un abusivo manipulador. Don Gabriel es papá de Ricardo Sánchez (David Zepeda), un joven ejecutivo que trabaja al frente de la fábrica familiar de textiles propiedad de su padre y de Doña Paloma Aresti (Adriana Roel), empresaria millonaria que durante años ha buscando el paradero de su nieta Inés, a quien no conoce, para heredarle su fortuna.
Inés (Laisha Wilkins) es una chica solitaria y desventurada con problemas de adicción, a quien el destino ha llevado a hospedarse en el hotel de Lucina y Raquel.
Una mañana, después de una fiesta que unos jóvenes hicieron en la playa, Alina la pequeña hija de Oriana encuentra entre los matorrales una pistola, asustada corre con el arma y se escucha un disparo, Don Gabriel cae muerto y la confusión de Oriana es tremenda.
Raquel y Lucina aconsejan a Oriana huir de nuevo y ellas afrontar a las autoridades, un hecho inusitado cambia cuando el mar regresa el cuerpo sin vida de Inés. Lucina ve la oportunidad para proteger a Oriana y hace todo para que su amiga adopte una nueva identidad, toma los documentos de Inés y convence a Oriana, quien se presenta ante Doña Paloma como su nieta, ahí conoce a Ricardo, quien no se imagina que Alina y Oriana tienen relación con la muerte de su padre.
Muchos obstáculos e intrigas enfrentará Oriana con esta nueva identidad, su eterna amiga se volverá su enemiga por el amor de Ricardo, y José Luis vendrá a México para tratar de recuperar a Oriana.

DATOS y TRÁILER:
101 capítulos de 45 minutos. México (Televisa). Productora: Rosy Ocampo. Tráiler: aquí.

PERSONAJES y ACTUACIONES:
Tras ofrecernos grandes historias caracterizadas por mostrarnos personajes muy humanos y ‘redondos’, Zaratini me sorprendió con esta historia, en la que los personajes principales son, para mi gusto, muy planos y poco humanizados.
Comenzando por Oriana (o Inés) he de reconocer que fue un personaje que arrancó con fuerza, llevándose a su hija lejos de su padre cuando sabe del asunto del oro y luego haciendo lo que hace con el fin de proteger a Alina. Sin embargo, conforme la historia avanza, me parece idiota. Llega a pensar un par de veces en volver con José Luis, lo ve casi constantemente a lo largo de la historia pese a saber que es un mafioso de mucho cuidado o que incluso ha secuestrado a su novio. Pero a Oriana (o Inés) no le importa y de hecho, cuando le cuentan que José Luis es un asesino, parece no creérselo, e incluso, en capítulos finales, se va de vacaciones con él y con la niña a un monte perdido, donde él la ataca y entonces sí, Oriana (o Inés) se convence de que su exmarido es mala gente.
*Ana Paula, Mayrín y David (Alina / Oriana / Ricardo)
Ricardo, el galán, es un individuo que se pasa toda la historia celando a Oriana (o Inés), aunque teniendo en cuenta que Oriana (o Inés) no para de verse con José Luis, puede llegar a ser comprensible, aunque no justificable en los extremos en que lo hace Ricardo. Entre eso y las doscientas veces que le propone sexo a Oriana (o Inés) el personaje de Ricardo acabó por parecerme un celoso adicto al sexo, aunque valiente y decidido a luchar por Oriana (algo bueno tenía que tener).
El tercero en discordia es José Luis, un personaje que es el típico malo malísimo con el que hay que tener mucho cuidado. Es un mafioso, asesino, secuestrador… y, especialmente, un tipo histérico. Me gustó que le ‘diagnosticaran’ trastorno bipolar para justificar determinadas acciones de otro modo injustificables.
Y la cuarta, según los créditos de entrada de la historia, es Raquel Ledesma, un personaje inicialmente definido como la villana de la historia pero que poco a poco va quedando relegado a un segundísimo plano (hay capítulos en los que ni aparece) y que únicamente se dedica a seducir hombres buscando conseguir cazar a un millonario. Una pena, porque era un personaje con gran potencial, aunque su final me gustó muchísimo, ya que daba una enseñanza muy positiva: las mujeres no necesitan de un hombre para ser felices.
Pese a que los personajes no están todo lo definidos que debieran debo reconocer que Mayrín, David, Diego y Altair hacen una buena interpretación y que la química de Mayrín con su ‘hija’ (interpretada por Ana Paula Martínez) es buenísima.
*Felipe Nájera es el Padre Mariano. 
Aprovecho también para pedir desde aquí que algún productor le dé ya a Altair un papel protagónico. Se lo merece, es una gran actriz y al paso al que va le va a pasar como a Chantal Andere y se va a quedar encasillada en villanas (o pseudovillanas, como Raquel Ledesma).
Mientras que los personajes principales son bastante planos, los secundarios son todo lo contrario, personajes riquísimos en matices. Así encontramos a Mariano (magistralmente interpretado por Felipe Nájera), el cura y fiel amigo de los protagonistas, un hombre sabio a quien todos buscan para pedirle consejo y que entra en una crisis de fe cuando se enamora de Oriana; Lucina (un personaje que borda Cecilia Gabriela), como dueña de un hotel, amiga fiel, sabia, que ha sabido salir adelante y aprender pese a su pasado como prostituta; Matilde (con la que Leticia Perdigón hace una interpretación de matrícula de honor), que es la típica madre sobreprotectora, temerosa de perder su status social; Piero (Fabián Robles), otro buen amigo de Ricardo, con mala suerte en sus relaciones de pareja; o Rubén (Juan Carlos Barreto), el típico vividor, marido de Matilde, que nunca ha dado un palo al agua pero que se arrepiente de la vida que lleva y decide valorarse como ser humano y ser totalmente independiente de su mujer.
Hay tres personajes en especial a los que me gustaría dedicar un par de líneas…
*Mariana Garza es María.
El primero es María, una mujer con la mente de una niña, dulce, despreocupada, que vive en un mundo donde solo existen sus muñecas, los maltratos de su padre, y Ricardo, su príncipe azul. Con María he descubierto a una actriz enorme que es Mariana Garza. Debo decir que no ha habido escena del personaje en la que no me emocionase y que sus escenas finales me conmovieron como hacía mucho que un personaje no lo lograba. María desaparece un poco antes de la mitad de la historia, una lástima, pues debió quedarse más tiempo. Ojalá pueda ver a Mariana de nuevo en otra historia. Es de las pocas actrices que logran la catársis con el espectador.
El segundo es Omero de la Garza (sin h, porque sino hablaríamos de un alto cargo del PCR). Este es un ‘viejito’ retirado del servicio de inteligencia del Estado que le encanta estar al tanto de todo lo que ocurre a su alrededor y que aparece en la segunda mitad de la historia. Lo interpreta Patricio Castillo, al que vi en "Rosa diamante" también este mismo año haciendo una participación especial. Él hace de Omero un personaje único, adorable y que aporta en ocasiones dotes de comedia a la historia (y también, de acción).
*Adriana Roel es Doña Paloma. 
El tercero es Doña Paloma, la abuela dulce, sabia y tierna que todo el mundo quisiera tener pero que vive atormentada por haber dejado ir a su hija Paloma y que encuentra paz con la llegada a su vida de Oriana (o Inés), haciéndose pasar por su nieta. Adriana Roel, que es la actriz que le da vida, es una de esas primeras actrices que deslumbra en pantalla, actuando de una manera que pocas de las actrices actuales tienen en su manera de interpretar. Se le nota que disfruta con lo que hace.
Sobre los jóvenes, me ha gustado mucho el personaje de Sebastián, muy bien llevado por Alex Speitzer y el proceso de cambio que lleva a lo largo de la telenovela; así como Fabiola (interpretada por Geraldine Galván, a la que no veía desde “Cuando me enamoro”); Leonardo (Osvaldo de León) y César (Lucas Velázquez).
Siento no poder decir lo mismo de Marilú, una ex de Ricardo que comienza siendo buena pero que en los últimos treinta capítulos chifla y llega incluso a intentar matar. Creo que ese cambio no estaba contemplado desde el principio y si bien sirvió para que el personaje sirviese para algo (era un adorno hasta que se vuelve mala), me pareció que Mariluz Bermúdez, la bellísima actriz que le dio vida, estaba muy sobreactuada como villana.
Me gustaría también destacar la breve pero intensa participación especial de Laisha Wilkins, a la que siempre es un gusto ver en pantalla.
Acabo criticando que se haya desaprovechado en personajes terciarios (más que secundarios) el talento de grandísimas actrices como Nuria Bages (tiene un personaje que no es más que un florero) o Lourdes Mungía (que parecía al principio que iba a ser una villana y que se quedó en nada, apareciendo quince o veinte veces a lo largo de la historia).

TRAMAS:
La historia original, de la huida, el cambio de identidad y el enamoramiento entre Ricardo y Oriana (o Inés) dura unos treinta capítulos más o menos. Entonces, para estirarla un poco más, reaparece el marido de Oriana, al que todos creían muerto.
Con ello se obtienen diez capítulos más y hacia el cuarenta Oriana confiesa a su ‘abuela’ que no es Inés, sino Oriana y le cuenta toda su historia.
La historia principal se reiventa otra vez, entrando nuevos personajes, como Omero de la Garza, y dándole un mayor toque policiaco-mafioso que no le queda nada mal. Con la historia de Oriana tratando de obtener pruebas que permitan desactivar la mafia en la que está metido su marido tiramos ya hasta prácticamente el final.
Por el medio hay una trama que no me ha gustado especialmente y que tiene que ver con la custodia de Alina, que pasa de Oriana a Ricardo y de Ricardo a Oriana como si fuese una pelota en un partido de tenis. Era muy poco creíble, al igual que la trama sacada de la manga en la que Oriana sufre un accidente de coche y pierde la memoria durante una temporada, que solo sirvió para rellenar diez capítulos.
*Elenco de la telenovela.
El final es coherente con lo que fue la historia y todos los cabos quedan cerrados, aunque quizás haya muchísimos saltos temporales (pasan meses, semanas y días casi constantemente).
Otro aspecto de la historia que me defraudó fue el hecho de que pensé que sería una telenovela con altas dosis de misterio. Sin embargo, ello no fue así y el asesinato sin resolver del padre de Ricardo acaba resolviéndose a veintitantos capítulos de comenzar la historia. Y fin, ya no hay más misterio.
Sobre las tramas secundarias, me ha gustado que hablasen abiertamente del VIH a través de los personajes de Fabiola y Sebastián y que se dejara claro que el VIH no es un impedimento para amar ni mucho menos para hacer una vida normal.
Agradezco también la defensa de los animales que se hace a través de dos perritos: Tito y Nerón (este realmente es un ‘perrote’).
*Altair, Cecilia Gabriela y Mayrín. 
Las tramas de la mafia y sus inversiones son aburridas en cierto punto (con lo del lavado de dinero a través de Trejo-Bonfil, por ejemplo), pero entretenidas en otras ocasiones (como con la Inmobiliaria Paraíso o la trama final del CD).
Como comentaba antes, me han gustado mucho las tramas de Mariano, especialmente la relación que vive con Joaquina (interpretada por Dulce María) y su final, tan emotivo. Eso sí, nunca entenderé por qué en la historia se dice en varias ocasiones que Joaquina está en Hermosillo para mantener el buen nombre de su padre. ¿Qué buen nombre? Joaquín era un asesino, un mafioso.
Me dio pena que al final grandes personajes como Lucina o Doña Paloma se quedasen sin encontrar a su media naranja. A la primera, yo la hubiera dejado con Rubén ya que ambos personajes tenían una gran química. A la segunda, la hubiera juntado con Omero de la Garza y se hubiera realizado así el idilio de juventud que ambos habían tenido.

MÁS COSAS:
La marca Televisa se nota en la calidad del producto. Los exteriores (locaciones) son preciosos y nos muestran impresionantes playas de Hermosillo, San Carlos, Bahía de Kino… Para los que vieron la telenovela, ¿no darían lo que fuese por tener el hotel “El descanso”?
Las mansiones están muy bien elegidas y los decorados muy cuidados.
Sobre la musicalización, el tema principal, titulado “Déjame soñar” e interpretado a dúo por Ricardo Montaner y la española India Martínez, es precioso, al igual que una canción que suena de Pablo Alborán en determinadas escenas de la telenovela.
Se apostó también por canciones de David Zepeda para ambientar gran parte de las escenas de la telenovela. He de reconocer que ha mejorado como cantante (después del horroroso “Dulce talismán”) e incluso me ha gustado mucho una de esas canciones, titulada “Volverte a enamorar”.
*Un momento de la entrada.
Otra cosa que también llama la atención de esta telenovela es el uso de novedosas técnicas de rodaje en lo que a peleas y determinadas escenas de riesgo se refiere. Se usa un sistema de cámara lenta, muy lenta, lo que hace que hasta el más mínimo detalle salga en pantalla (una gota de lluvia, una bala…). Queda genial y se agradece que se innove en un género tan trillado.
Esa innovación se ve también en la entrada, una de las más curiosas de los últimos años, muy bien hecha y que quizás falla en la tipografía.
En lo que a vestuario se refiere solo voy a criticar los horrorosos pañuelos que Ricardo llevaba enrollados en el cuello en diversos capítulos. ¿Cómo puede salir a la calle con eso ahí puesto? Yo no podría, aunque, para gustos, colores.

En resumen, una telenovela entretenida aunque podría haber dado mucho más de sí. Aconsejable para ver, por ejemplo, mediante 15 o 20 capítulos a la semana. Los personajes secundarios merecen mucho la pena.

-PUNTUACIÓN FINAL: 8-

2 comentarios:

Daniel dijo...

desde hace mucho quería leer bien detallado tu critica de MPV ya la habia leido de reojo; pero hoy me decido a opinar de esta tlnovela para mi de lo mejor del 2013 Ocampo me agrada mas produciendo Historias originales cortas y ágiles; detesto sus remakes de novelas cómicas de Sudamérica es mi punto de vista; en cuanto a MPV me gusto mucho la química de Ines y Alina realmente parecían madre e hija y su tremendo cariño hacia tito un eje clave en muchas ocasiones en la historia por cargar con el los descubrieron en el bus ; Ricardo y Sebastian el pleito eterno su secreto oculto si realmente era su padre me pareció bueno que si bien lo entendí al final el padre resulta ser su amigo(enemigo) Araujo y Pierro para mi dijo la ultima mentira blanca de la tlnovela un gesto noble de su parte al decirle a Sebastian que el era su padre; Altair en este papel derrocha sensualidad mas que nunca como Raquel yo soy fan de Jarabo desde ENDA; esta mujer es una Diosa no por nada Raquel tubo a medio elenco en su cama literal, me gusto un papel que termina como una mama soltera que decide ser una mujer muy diferente a su pasado, Cecilia Gabriela igual siempre agrada, en conclusión MPV es de esas historias que logran atrapar al espectador

Gafemo (Hablemos de telenovelas) dijo...

Buenas, Daniel.

Coincido contigo en lo de que MPV es la mejor telenovela del 2013. Eso sí, la mejor de Televisa.
La telenovela fue corta y ágil, pero falló, para mi gusto, en los personajes principales. Están muy poco dibujados, algo que me extrañó siendo obra de Zarattini. En cambio, los secundarios son una delicia: María, la abuela, Omero, Mariano, Piero, Matilde y su familia...
Yo metí la pata al ver esta telenovela porque la seguí al día y aunque fue corta, duró más de cuatro meses de emisión y reconozco que acabé un poco cansado de ella. Creo que si la hubiera visto como las veo habitualmente (a razón de 15-18 capítulos por semana), me hubiera gustado más.
Eso sí, a nivel visual es un producto de calidad máxima.

Un saludo.